2. Elementos para un plan para reconstituir el Partido Comunista

2.1 Nuestra tarea más inmediata: estudiar, aplicar y difundir el marxismo-leninismo

¿Podemos considerar a nuestra organización como parte del movimiento obrero? Ideológica, política y organizativamente sí formamos parte del movimiento obrero; sin embargo, si atendemos a la falta de vinculación de nuestro partido con la clase obrera (aún de forma extendida) en los centros de trabajo y otros nos encontramos escindidos de este. Por ello, nos corresponde estudiar el marxismo-leninismo, aplicarlo y llevarlo al movimiento obrero: garantizar que el marxismo-leninismo se difunda en su medio de clase.

Hay camaradas que demuestran con su práctica una concepción errónea del movimiento comunista y del movimiento obrero, separándolos mecánicamente a la hora de abordar la lucha ideológica por una línea marxista-leninista y procediendo a estudiar, aplicar y difundir el socialismo científico desde una perspectiva endogámica que termina convirtiendo a un ente sano, robusto y firme en una suerte de caricatura enfermiza, insostenible y débil que apenas es capaz de sobrevivir a sus propias contradicciones, como para plantearse solucionar las ajenas. Al mismo tiempo hay otros camaradas que difuminan en demasía la frontera entre el movimiento comunista y el movimiento obrero, sin prestar la suficiente atención o menospreciando las contradicciones entre uno y otro, es decir, viendo únicamente los elementos de unión sin recalar en los que se encuentran en lucha.

Un movimiento obrero que carezca del marxismo-leninismo será un movimiento obrero débil, ciego y defensivo, marcado por el espontaneísmo y el sindicalismo, restringido a una realidad inmediata, y por tanto capacitado solo para la lucha por la mínima resistencia. Del mismo modo que estudiar y aplicar el marxismo-leninismo sin contacto con el movimiento obrero, lo condena a la impotencia y la charlatanería, el movimiento obrero sin el marxismo-leninismo está condenado a la miseria y a la vida ardua. El movimiento obrero para ser revolucionario necesita del marxismo-leninismo, tanto como el marxismo-leninismo necesita vincularse al movimiento obrero para materializar una práctica revolucionaria.

Nuestro objetivo con la lucha ideológica en el movimiento obrero es ganarlo para el socialismo científico y, por tanto, la fusión entre ambos. ¿Cómo prepararnos para llevarlo a la práctica? Ello requiere por nuestra parte un profundo conocimiento del marxismo-leninismo, ya que salvo conocimientos políticos poco o nada tenemos que ofrecer a obreras y obreros que ya saben enfrentarse a sus explotadores en el terreno sindical. Asentar, reforzar y asimilar los principios teóricos y políticos del marxismo-leninismo es nuestra primera y más inmediata tarea. A través de planes de estudio, el partido debe ofrecer a todas y todos sus militantes la oportunidad de comprender e interiorizar primero los principios fundamentales y crecientemente cuantos más aspectos sean posibles del marxismo-leninismo, y debe exigir de todos sus militantes el compromiso y la disciplina de hacerlo. Pero no será suficiente con ello, si nos limitamos al estudio a círculos cerrados en los que el movimiento obrero sigue siendo un elemento ajeno; el resultado será tan negativo como lo lleva siendo las últimas décadas, contribuyendo a la degradación y debilitamiento del marxismo-leninismo.

Debemos estudiar el marxismo-leninismo y llevarlo a la práctica difundiéndolo entre las masas obreras. Debemos educar a la clase obrera políticamente en el marxismo-leninismo y acumular experiencia en este terreno. Se trata de que seamos capaces de dotar a las masas obreras de una idea precisa del cuadro de la explotación capitalista y la opresión burguesa. Para ello debemos usar toda manifestación de explotación y opresión por parte de los capitalistas para denunciar la esencia de su régimen político y socioeconómico y hacer comprender a las masas obreras la necesidad de su derrocamiento y la instauración del socialismo.

Pero no es suficiente con replantear y reforzar la formación. En el movimiento comunista existen dos tendencias, ambas erróneas, que contraponen mecánicamente práctica y teoría, como si fueran elementos antagónicos cuando, aunque son contradictorios, también son complementarios. Que en un momento determinado una deba ser la principal, no significa que la otra no tenga ningún papel. Nuestro partido aspira a superar esta separación artificial fruto de concepciones revisionistas y dogmáticas del marxismo. En el período de transición desde el círculo marxista hasta el partido comunista, en el que actualmente se encuentra inmersa nuestra organización, debemos estar preparadas y preparados para luchar contra las tendencias teoricistas y practicistas que en los hechos separan la lucha ideológica de las luchas política y económica, en lugar de concentrar esfuerzos en practicar la primera en el seno de las otras.

Por ello, debemos reorganizar el estudio de forma que fortalezca el centro dirigente. Así, se elaborará un plan de estudio más avanzado para los cuadros dirigentes para convertirlos en profundos conocedores de los distintos aspectos del marxismo-leninismo. Al mismo tiempo, se elaborará un plan de estudio básico para el conjunto de la militancia, basado en textos clásicos que permita asentar la asimilación de los fundamentos de la teoría marxista entre los cuadros intermedios y de base. Debemos asegurar un conocimiento suficiente de los fundamentos del marxismo entre los cuadros y militantes de la organización que permita facilitar el salto cuando se produzca la promoción. Por último, se elaborará un plan de formación introductoria para colaboradores y simpatizantes que se nos acerquen. Un plan que parta prácticamente de lo más elemental, aunando los textos más sencillos y accesibles de los clásicos con materiales divulgativos del partido que permitan una primera aproximación a la teoría marxista-leninista y la línea del partido.

Nuestro estudio no debe ir enfocado a la producción de eruditos del socialismo científico desvinculados de las necesidades que nos presente la lucha de clases, sino a la producción de cuadros capaces de analizar los problemas candentes del movimiento obrero y revolucionario y dar una respuesta marxista-leninista a los mismos. De lo contrario, convertiríamos el marxismo en otra teoría más que solo se dedica a estudiar el mundo, cuando de lo que se trata es de transformarlo. A la par que vamos conociendo el marxismo-leninismo, que lo vamos aplicando, nos corresponde difundirlo. De nada sirve ser los mayores conocedores del marxismo-leninismo, ser capaces de prever el desarrollo de los acontecimientos concernientes a la lucha de clases antes que nadie, si no somos capaces de dotar a la clase obrera de estos conocimientos políticos que le infundan la conciencia política necesaria para comprender sus tareas históricas. Esto nos plantea la necesidad de difundir el marxismo-leninismo en el movimiento obrero a través de la propaganda y la agitación.