25 de Noviembre: Día contra la violencia de género.

Partido del Trabajo Democrático
25 de Noviembre de 2014

Un año más, este 25 de Noviembre se celebra el día mundial contra la violencia de género. Esta fecha, a lo largo de los años, se intenta que sea más significativa, sobre todo por parte de los distintos partidos de turno. Véase como se realizan distintos actos, (tales como, por ejemplo la campaña publicitaria de este año) y enarbolan las palabras  ‘igualdad de género’ en discursos muy elocuentes.

Sin embargo, estas palabras y actos intentan englobar a todas las mujeres en ‘un mismo saco’, y se reducen a la violencia ejercida por parte del hombre hacia la mujer, obviando así la la violencia ejercida por el sistema opresor de la gran oligarquía y los bancos hacia la mujer trabajadora, es decir, obvian la cuestión principal que es necesario abordar para empezar a resolver el problema de la desigualdad de géneros.

Esta situación de violencia a la que estamos expuestas las mujeres trabajadoras es mucho mayor en estos momentos, debido a la agudización de la crisis capitalista que estamos viviendo. Se nos pone, una vez más, en el punto de mira. La oligarquía necesita que las mujeres continuemos en el mercado laboral, expandir el "ejercito industrial de reserva" y así poder mantener los salarios a la baja, a su vez, nos golpean con la misma o mayor intensidad las reformas laborales, o los recortes sociales en sanidad y educación. Pero por otro lado, con la excusa de que sobra mano de obra, intentan relegarnos al cuidado del trabajo y de la familia, fomentando así el papel reproductor de la mujer y que volvamos a las funciones de antaño, sin posibilidad de elegir. Se nos otorgan unos derechos formales sobre el papel que se nos niegan en la práctica, día a día en las empresas.

Los recortes en sanidad y educación, la disminución de guarderías y colegios públicos, de comedores en centros de estudio o el aumento del precio de  los medicamentos, complica aún más que la mujeres podamos compaginar el trabajo asalariado y a la vez ocuparnos del trabajo reproductivo que el sistema quiere asignarnos en exclusividad. Es una pescadilla que se muerde la cola, una doble explotación.

A todos estos factores hay que añadir el papel fundamental que juegan los sectores más reaccionarios de la Iglesia, hoy más que nunca, en las decisiones políticas de nuestro país, fomentando el modelo tradicional de familia y de mujer sumisa, consintiendo por parte del Gobierno de turno actitudes y comentarios totalmente ofensivos y denigrantes de cara a las mujeres como individuos. Ejerciendo, en definitiva, de justificadora ideológica del status quo imperante.

Por último es necesario hacer hincapié en cómo, por parte de la burguesía, englobandonos a todas las mujeres en un ‘mismo saco’, sin tener en cuenta las condiciones sociales de unas y otras, se está intentando que nos desvinculemos de la lucha por nuestros derechos como clase, intentándo apartarnos de las diferentes luchas que se dan hoy en día por la conquista de los derechos sociales, fragmentando así al conjunto de la clase obrera y debilitando, de facto, la lucha por la emancipación y equiparación de derechos.

Debemos de entender que desde el capitalismo no hay solución posible para las mujeres trabajadoras. Es imposible erradicar la violencia hacía nosotras dentro del mismo sistema económico que la genera y se aprovecha de ésta. Pero eso no significa que debamos quedarnos de brazos cruzados. En el PTD creemos de vital importancia que las trabajadoras tomemos conciencia de nuestra clase y seamos capaces de articular las reivindicaciones concretas de género con las reivindicaciones generales del conjunto de la clase obrera y de los sectores populares, construyendo así, desde la unión, el camino hacia la igualdad frente al sistema capitalista.