2.5 Los círculos obreros de estudio y propaganda en las fábricas

A lo largo de documentos y artículos, hemos definido la necesidad de recuperar la intervención de los comunistas entre las masas obreras como la vía para avanzar en la reconstitución del Partido Comunista. Pero no es suficiente con realizar un diagnóstico, sino que es necesario concretar la línea teórica en acción política. Nuestros planteamientos en lo tocante a la acción política se han concretado, a lo largo del último año, en la propuesta de los círculos obreros de estudio y propaganda, ante la necesidad del rearme ideológico en el marxismo-leninismo.

La labor de los círculos obreros no es, por tanto, la de una extensión “académica” del Partido en la fábrica, la de un departamento de filosofía materialista en el centro de trabajo, sino que debe ir más allá; tampoco es la de un frente de masas sin masas al estilo de las experiencias de intervención en el movimiento obrero que se han realizado en los últimos años.

El círculo obrero de estudio debe ser un espacio de referencia para los elementos obreros de vanguardia, en el que se sientan útiles para la lucha revolucionaria a través de la comprensión adquirida gracias al estudio del marxismo-leninismo de los fenómenos que experimentan en su rutina diaria, y también de aquellos fenómenos que, precisamente por esta rutina, están limitados para comprender. Al mismo tiempo es necesario enfocar la tarea formativa no desde la perspectiva apostólica, sino desde la perspectiva dialéctica: educar a la clase obrera, pero también aprender de ella para revivir el marxismo-leninismo como comprensión proletaria del mundo.

Los círculos obreros de estudio deben orbitar entorno al partido, a mayor o menor distancia según las particularidades del propio círculo y las necesidades de la organización en los distintos momentos. Deben ser nuestra pata en el movimiento obrero, nuestra vía de contacto con la clase obrera en las fábricas, en los centros de trabajo, que permita establecer un canal estable entre la organización y las masas obreras para la distribución de propaganda y la difusión del marxismo-leninismo y nuestra línea política. Deben constituir el germen de las células del partido en los centros de trabajo: no podemos por tanto contentarnos con estudiar el marxismo en círculos cerrados, por mucho que esos círculos incluyan a obreros y eso sea un avance, sino que debemos construir destacamentos activos de marxistas, asociados directa (como militantes) o indirectamente (como simpatizantes) al partido. Círculos en los que estudiar el marxismo en su medio de clase, sí, pero que sean también un avanzada para el trabajo político, a través de los cuales se distribuya nuestra propaganda en todo el centro.

Debemos evitar, en cualquier caso, que los círculos de estudio se conviertan en espacios estancos: deben ser espacios vivos en los que el partido vuelque su propaganda y obtenga un feedback que permita incorporar nuevas perspectivas obreras a la línea política cuando sea necesario. El objetivo al que debemos aspirar es que de entre los obreros destaquen agitadores y propagandistas marxistas, extrayendo así cuadros de cara a la reconstitución del Partido Comunista.