2.6 Un periódico obrero marxista para toda España

El elemento cristalizador de todos estos aspectos debe ser el periódico. Debemos concebir que nuestro periódico ha de tener un triple papel, este es el de propagandista colectivo, agitador colectivo y organizador colectivo. Esto lo expresa genialmente Lenin en su artículo Por dónde empezar cuando redacta que:

“La misión del periódico no se limita, sin embargo, a difundir las ideas, educar políticamente y a atraer aliados políticos. El periódico no es sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo. En este último sentido se le puede comparar con los andamios se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos sectores, les ayudan a distribuir el trabajo y observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado. Mediante periódico y en relación con éste, se irá formando por sí misma una organización permanente, que se ocupen no sólo del trabajo local, sino también de la labor general regular, que habitué a sus miembros para seguir atentamente los acontecimientos políticos, a apreciar su significado y su influencia sobre las distintas capas de la población, a elaborar los medios más adecuados para qué el partido revolucionario influya en estos acontecimientos. La sola tarea técnica de asegurar un suministro normal de materiales al periódico y la normalidad de su difusión obliga ya a crear una red de agentes locales del partido único, de agentes que mantengan animadas relaciones entre sí, que conozcan el estado general de las cosas, que se acostumbren a cumplir sistemáticamente las funciones parciales de un trabajo realizado en toda Rusia y que prueben sus fuerzas en la organización de distintas acciones revolucionarios. Esta red de agentes servirá de armazón precisamente para la organización que necesitamos: lo suficientemente grande para abarcar todo el país; lo suficientemente vasta y variada para establecer una rigurosa y detallada división del trabajo; lo suficientemente firme para saber proseguir sin desmayo su labor en todas las circunstancias y en todos los "virajes" y situaciones inesperadas; lo suficientemente flexible para saber, de un lado, rehuir las batallas en campo abierto contra un enemigo que tiene superioridad aplastante de fuerzas, cuando éste concentra toda su fuerza en un punto, pero sabiendo, de otro lado, aprovecharse de la torpeza de movimientos de este enemigo y lanzarse sobre él en el sitio y en el momento en que menos espere ser atacado”.

El periódico debe ser un propagandista colectivo. Es necesario desarrollar un periódico obrero marxista que aporte al movimiento obrero conocimientos políticos y orientación, capaz no solo de conectar problemas locales o particulares del movimiento obrero con los problemas generales de la lucha por el socialismo, sino también de dar respuesta a problemas teóricos y tácticos del movimiento comunista; un periódico que sea referencia para los elementos de vanguardia, respondiendo de forma amplia a sus necesidades de conocimientos políticos. Lenin dice en Una tendencia retrógrada en la socialdemocracia rusa que “el periódico que quiera convertirse en el órgano representativo de todos los socialdemócratas rusos debe colocarse al nivel de los obreros avanzados, no sólo no debe rebajar su nivel artificialmente, sino que, por el contrario, debe elevarlo en forma constante y estar al día en todos los problemas tácticos, políticos y teóricos de la socialdemocracia mundial. Sólo así serán satisfechos los intereses de la intelectualidad obrera, y ella tomará en sus manos la causa de los obreros rusos y, por consiguiente, la causa de la revolución rusa”. Pero el periódico es, además, la herramienta que nos permite destacar a los obreros avanzados de entre los obreros medios. Aunque el “público lector” del periódico marxista es la masa de obreros medios, su contenido es principalmente el que corresponde al de los obreros avanzados. No se trata de adaptarnos al nivel más atrasado de la masa obrera o a su nivel medio, sino de trabajar por elevar constantemente el nivel de las masas obreras a las que nos dirigimos. Es por ello que “en el diario que pretendiera ser órgano del partido, el obrero medio no comprenderá algunos artículos, no tendrá idea clara sobre algún complicado problema teórico o práctico. Pero de ahí no debe deducirse, de ninguna manera, que el diario debería descender al nivel de la masa de sus lectores. Por el contrario, es precisamente un deber del diario elevar el nivel de sus lectores y ayudar a seleccionar, de entre la capa de obreros medios, a los obreros de vanguardia”.

El periódico debe ser un agitador colectivo. Esto supone que el entramado de medios de agitación del Partido debe ser capaz de seleccionar las ideas fundamentales de cara a despertar interés por nuestra línea marxista-leninista, y dejar al desnudo las contradicciones de la opresión burguesa y las contradicciones de la sociedad capitalista. Debemos esforzarnos por elegir las ideas más importantes y aquellas ideas fundamentales para hacer avanzar en conciencia, organización y lucha al movimiento obrero. Debemos ser capaces de transmitir estas ideas en forma de consignas, imágenes, discurso recitados a viva voz, o cualquier otro medio que traslade claramente la exposición de estas ideas para que puedan cumplir su cometido. Es importante en este plano comprender cómo desarrollar el carácter de la agitación en medios audiovisuales o en las redes sociales, medios que permiten la transmisión de estas ideas clave de manera agitativa.

El periódico, además, debe ser un organizador colectivo, pues, como señala magistralmente Lenin, supondría algo así como el andamio alrededor del que se levanta el edificio. Esto supone que debemos emplear la guía de articulación y desarrollo del periódico como elemento central de nuestra actividad partidaria y subordinar el modo de organizarnos al objetivo político de producir un periódico que sirva de propagandista y agitador.

No debemos caer en una concepción estrecha del periódico dónde este empieza y acaba en su propio formato físico o digital. En realidad, al ser el periódico el andamiaje sobre el que levantamos el partido, se esgrime como el elemento central en torno al que orbita toda nuestra propaganda y nuestra agitación. Esto significa que toda forma para transmitir las ideas de nuestra propaganda y nuestra agitación girará alrededor del periódico, pudiendo concebir que el mismo se extiende más allá de sus dos formatos clásicos, siendo todo el material del partido que utilicemos una extensión del mismo. Así, nuestro proyecto de periódico incluye también la existencia de hojas volantes o panfletos clásicos para repartir en manifestaciones o fábricas, pero también los mensajes inoculados en forma de tweets o cadenas digitales. También es menester de nuestro periódico poner en funcionamiento su pata audiovisual, dotándonos del uso de videos de propaganda y agitación, formatos de audio o cartelería. El complejo de medios de propaganda y agitación tiene como centro el periódico, pero no debe olvidar la edición de textos marxistas-leninistas, especialmente los clásicos, que debemos editar y distribuir para mejorar nuestro esfuerzo por fusionar el socialismo científico con el movimiento obrero.

Posiblemente durante una primera fase, el desarrollo digital ocupe un papel central en la elaboración de nuestro periódico. Esto posiblemente se dé porque internet y los medios digitales son la fuerza productiva más avanzada de nuestra época. A principios del Siglo XX, el movimiento socialdemócrata (luego comunista) internacional supo magistralmente aprovechar la imprenta como elemento tecnológico más avanzado a su alcance para articular un propagandista, agitador y organizador colectivo. Esto no sustituyó las herramientas de difusión pre-imprenta, sino que las incorporó a un modelo que se desarrollaba principalmente por el medio impreso. En esta época, los medios de distribución a papel de nuestra propaganda no desaparecerán, pero posiblemente surjan como consecuencia de un previo desarrollo digital. Esto es obvio en la propia elaboración (ya se redacta primero digitalmente una octavilla y luego se imprime), pero también será lógico en el desarrollo general. En una primera fase levantaremos un compendio de medios de agitación y propaganda por la vía online y articularemos cauces de distribución por esta vía (redes sociales, grupos de distribución de aplicaciones como Telegram o Whatssap, boletines por correo electrónico…), sin embargo, a medida que estos medios funcionen bien, nos será más sencillo trasladar este esfuerzo al formato papel y presencial, que da réditos diferentes al de la producción y distribución digital. El periódico, como máxima expresión cristalizada del compendio de medios de propaganda y agitación, tomará un formato físico más regular a medida que se normalice la producción de contenido digital de manera también regular.

Lo importante es concebir qué colocamos en el centro de nuestro plan, durante este periodo: levantar un compendio de medios de propaganda y agitación alrededor de los que desarrollar el proceso de lucha por la reconstitución del Partido Comunista. El periódico se manifiesta como la forma más avanzada de esta concepción, como propagandista, agitador y organizador colectivo.