2.7 Una fase debe preparar el salto a la siguiente

Durante los apartados anteriores hemos centrado la tarea de levantar un compendio de medios de agitación y propaganda, cristalizados estos en la existencia de un periódico que haga de propagandista, agitar y organizador colectivo. El objetivo es que estos medios arraiguen en el movimiento obrero (principalmente en los grandes centros de trabajo), logrando destacar del mismo a los obreros potencialmente más avanzados, pudiendo así proveerles de la ciencia marxista-leninista y convertirlos en cuadros políticos para la lucha revolucionaria por el socialismo. El objetivo de esta fase se podría sintetizar diciendo que queremos que “El PTD sea el partido transmisor teórico-político del marxismo-leninismo en los grandes centros de trabajo”. Este es un objetivo ambicioso, pero no deja de ser una primera fase de la reconstitución partidaria que aún dista mucho de acercarnos a la ambiciosa tarea revolucionaria de derrocar el poder político de la burguesía e instaurar la dictadura del proletariado.

Como veremos en futuros apartados, los éxitos en esta dirección se irán plasmando orgánicamente en formas organizativas del Partido en los diferentes centros de trabajo (la Célula, por ejemplo). A medida que nuestro partido pueda ir logrando este objetivo, se irán abriendo nuevos horizontes políticos de desarrollo. Actualmente nos vemos obligados a limitar el horizonte para evitar que nuestro partido se vea arrastrado por la espontaneidad y se distraiga de las principales tareas pendientes para avanzar en la reconstitución del partido comunista en nuestro país. Es inevitable que, al constituir células, por ejemplo, se plantee el debate sobre si la actividad del partido cambia de fase. Sería aventurado y parcial entender que un éxito en una región, empresa o zona determinada supone que un cambio de fase, a su vez tampoco sería del todo acertado entender que esta experiencia se encuentra ubicada en el mismo nivel de desarrollo que todas las demás. El paso a la siguiente fase de reconstitución partidaria requerirá un debate de calado en el conjunto del partido y devendrá de avances notables en el conjunto del partido en relación con la clase obrera del conjunto del país (al menos en sus eslabones más importantes). Sin embargo, no existe una barrera infranqueable entre una etapa y otra. La propia existencia de círculos obreros y células ya irá arrojando luz sobre los siguientes pasos que debemos dar en el camino de la reconstitución partidaria.

Sabemos poco sobre la siguiente fase de reconstitución. La misma debe ser abordada evaluando la práctica del partido y sus avances y a la luz del desarrollo teórico de los clásicos del marxismo-leninismo y otras experiencias de levantamiento de Partidos Comunistas a lo largo y ancho del mundo. En esta apertura de “horizontes”, las partes más avanzadas del Partido no deben olvidar que su función principal consiste en reforzar el centro para que el partido avance de una manera unificada. Así que, en un primer momento, las experiencias más avanzadas del partido posiblemente tengan que frenar su avance y derivar gran parte de sus energías en ayudar al centro a impulsar a otras partes del Partido para que se acerquen al nivel de las más avanzadas. Para ello, estas experiencias deben proveer sus energías a los grupos centrales y hacer extensos e intensos trabajos para narrar sus experiencias mediante informes, artículos y tratados, buscando así ayudar al resto de camaradas del país para que fortalezcan y aceleren el proceso de reconstitución partidaria bajo la dirección política unificada del partido.

Aun así, esto no significa que simplemente las experiencias más avanzadas del Partido deban echar el freno y esperar a las demás. Esto podría suponer convertir la consolidación de los objetivos de esta etapa como un fin en sí mismo, y no como un medio para avanzar hacia una fase superior de la reconstitución partidaria en nuestro país. Cuando una experiencia del partido, digamos, se ha asentado en una fábrica, este debe esforzarse por especializar y perfeccionar todo lo propuesto para esta etapa. La existencia de una célula puede establecer un canal de distribución de nuestra propaganda y agitación tan regular como casi diario. La especificidad del trabajo puede permitir ampliar los círculos de influencia del Partido en las fábricas, ampliando el número de círculos obreros de estudio y las formas de desarrollarlo. La producción de la propaganda puede incluso especializarse en problemáticas diarias que se den en el centro o en materia de lucha sindical, arrojando posiciones marxistas-leninistas sobre las orientaciones más acertadas para que el movimiento obrero defienda los intereses para su clase. Pero también es posible que este asentamiento permita, por la vía sindical o de otro tipo de contactos, ampliar el radio de difusión y educación de nuestra propaganda y agitación mediante las secciones o sectores, llegando a otros centros de trabajo.

Sin duda, el avance cuantitativo mediante éxitos de nuestra propuesta permitirá darnos más elementos de análisis para poder plantear un salto cualitativo futuro en nuestra tarea de reconstitución partidaria. Nuestro partido debe asumir que se ve limitado por las prioridades de esta etapa de desarrollo, pero a medida que logre avances en la misma, debe ir sometiendo el debate de cuál será la táctica-plan que corresponderá al siguiente periodo de desarrollo.