3.2 Productores y distribuidores de propaganda

Debemos preparar la organización para producir y distribuir propaganda. Esto no puede ser una función auxiliar que ocupa algún espacio subsidiario de una estructura más compleja, sino que debe ser la columna vertebral alrededor de la que se construya nuestra organización.

¿Por qué alrededor de la propaganda? Porque la misma condensa la línea política del partido, es decir, los posicionamientos sobre la política revolucionaria para construir el socialismo en España. Es la propaganda la que explica los principios revolucionarios y la concreción de las políticas para que el proletariado encuentre la vía para la toma del poder y su emancipación. Si lo fundamental en la constitución del partido comunista es el elemento consciente, en un periodo donde estamos sentando los cimientos de la construcción de una organización revolucionaria del proletariado español todo debe emanar de ella.

La agitación también emana de la propaganda. No puede concebirse una agitación – por muy básica que esta sea – desconectada de los posicionamientos del partido. Para que la agitación cumpla efectivamente su función debe guardar una coherencia con el conjunto de la línea política, y esta se transmite mediante la propaganda. Por otro lado, la organización también debe ser un resultado de producir y distribuir la propaganda. Si la organización actuara independientemente de esta nos encontraríamos ante una práctica que no sería acorde con los principios que predicamos. Estaríamos haciendo convivir varias organizaciones en una misma estructura orgánica, donde el aparato de propaganda dice una cosa y la estructura organizativa (más unificada o más dispersa) hace otra completamente diferente.

El triángulo propaganda-agitación-organización debe guardar una armonía y un desarrollo coherente entre las partes. El elemento principal de este triángulo es la propaganda, porque es la que nos permite estudiar el marxismo-leninismo, aplicarlo a la realidad española y explicarlo a las masas obreras. Durante este periodo, la propaganda ocupa un papel principal, lo cual no quiere decir que no sea necesaria la agitación y la organización pues sin estas dos partes la propaganda sería estéril, no aprovecharía la posibilidad de abrirse paso en el debate público de las masas ni tomaría una forma concreta que le permitiera ser educadora de la clase obrera, inoculándole la tan necesaria conciencia revolucionaria.
Para poder centrar esta tarea definiremos a qué nos referimos con los conceptos “producir” y “distribuir”.

3.2.1 Producir materiales de propaganda

Cuando hablamos de producir propaganda hablamos, necesariamente, de cumplir todo el proceso para que la propaganda pueda tomar una forma que permita educar en el marxismoleninismo a los sectores obreros que hemos definido en apartados anteriores. La producción puede resumirse en tres fases: 1) estudio, 2) acuerdo de la línea, 3) elaboración de materiales y 4) revisión. Cada fase es fundamental para que la siguiente pueda tener cabida.

En primer lugar, estudiamos el marxismo-leninismo, especializándonos en aquellas temáticas sobre las que queremos desarrollar propaganda. Para ello acudimos a los clásicos de nuestra ciencia, leyendo sus textos más importantes y profundizando cada vez más en la cuestión para tener una visión más completa sobre las diferentes leyes que atraviesan las cuestiones que queramos tratar. Esta fase es la de la comprensión más profunda del mayor número de ideas que, interconectadas, dan una explicación esencial y profunda sobre el desarrollo la cuestión (por ejemplo: la cuestión nacional, la cuestión femenina, la teoría del Estado, la economía política capitalista, la cuestión del partido revolucionario…). Además, el propio estudio conecta estas ideas entre sí, demostrándonos que el marxismo es un todo unificado, no existiendo elementos de realidades que se compartimenten aislados los unos de los otros. Garantizado este elemento fundamental también procede estudiar el estado actual del problema que queremos enfrentan, diseccionando los diferentes fenómenos más relevantes que manifiestan este problema sobre nuestra realidad y buscando los elementos de enlace que hacen actual el problema. Por ejemplo: Si queremos estudiar la cuestión nacional debemos, en primer lugar, estudiar cómo la aborda el marxismo-leninismo, debemos estudiar las grandes obras de Lenin y Stalin – entre otros – sobre este tema. Seguidamente debemos estudiar el estado actual del problema, esto es, la contradicción nacional latente en España entre el nacionalismo español y el resto de nacionalismos (Catalunya, Euskal Herria, Galicia, Canarias…). Una vez terminado este proceso tendremos una visión de conjunto sobre la esencia, lo fenomenológico y el tipo de relación existente entre ambas partes.

En segundo lugar, debemos acordar la línea. Esto es algo que corresponde en lo formal a los órganos superiores, pero que corresponde en lo real a un debate vivo a todo el partido. El debate comienza incluso antes de plantearse la cuestión, pero abre su apogeo en el desarrollo del estudio colectivo. Aquí ya se plantean dudas, cuestiones y opiniones, se intercambian puntos de vista, se aborda el carácter práctico de lo estudiado. Esta fase embrionaria da un nivel más amplio cuando el debate se abre a todo el partido. La forma en que se abre es reglamentada por el CC – en ocasiones el OC en casos de máxima urgencia – y suele consistir, a parte del estudio de textos clásicos, en algún borrador de ideas o incluso de documento más acabado que se somete a discusión para ser posteriormente aprobado en un órgano. Cuando lo que se debate es de una importancia especial – bien porque lo mandató el congreso o bien porque el C.C así lo decide – puede ampliarse la toma de decisiones a una conferencia sobre la cuestión. Lo fundamental lo expresión Lenin en Carta a un camarada cuando dijo: “Se conferenciará tanto en el comité como en cada distrito y en cada círculo de fábrica, propagandístico, profesional (tejedores, mecánicos, curtidores y demás), estudiantil, literario, etc. ¿Qué falta hace un organismo especial para conferenciar?" [11]. El debate es algo vivo, que atraviesa a la organización pues, como veremos ahora, todos los camaradas deben estar dedicados a cumplir diferentes funciones de vital importancia para la existencia de nuestro aparato de medios. Cuando se convoca una conferencia no se limita el debate a esta conferencia, más bien se cede en ella la capacidad para resolver el debate, pero el mismo se desarrolla a todos los niveles previa y posteriormente. Una vez acordada la línea, aunque esta es asumida, el debate no cesa. Ya no se debate normalmente sobre la conveniencia o no de la

línea (aunque los discrepantes puedan, basándose en su derecho, guardar su opinión y su voluntad de expresarla una vez se decida colectivamente reabrirlo) sino las mejores formas para su aplicación. Ningún debate está acabado de una vez por todas, aunque los debates tienen sus tiempos y su sentido para con la práctica del partido.

En tercer lugar, debemos elaborar los materiales respecto a los acuerdos de los que nos hemos dotado. Para ello debemos dividirnos el trabajo y asignar tareas. La división comentada en anteriores apartados debe asegurar el reparto de tareas, debe asegurar que los propagandistas, los organizadores y los agitadores puedan, basándose en una unidad de criterios, desarrollar su trabajo. Más adelante concretaremos nuestra propuesta organizativa, pero en este momento vale decir que debe asegurarse que los propagandistas más capaces deben estar organizados para poder cumplir esta tarea. Ya lo comentó Lenin cuando remarcó que “los “mejores revolucionarios” deben estar todos en el comité o cumpliendo funciones especiales (imprenta, transporte, agitación volante, organización, pongamos por caso, de una oficina de pasaportes, de un destacamento de lucha contra los espías y provocadores o de grupos en el ejército, etc.)” [12].

La conformación de grupos de propaganda es una condición fundamental para que estos materiales sean elaborados, bajo estricto control del OC, con rigurosidad. La elaboración del material supone no un trabajo técnico sino político. Tras haber estudiado la ciencia marxista-leninista y conocer la realidad concreta en España, es necesario que el OC despliegue un plan para que todas esas conclusiones e ideas fundamentales puedan ser explicadas por la propaganda. Estas serán transmitidas por un material o un conjunto de materiales de propaganda. A su vez, si se elabora agitación, esta debe guardar relación con las ideas o idea fundamental señalada en este material.

Los propagandistas deben producir materiales exhaustivos, profundos, rigurosos y populares. La cuestión sobre qué carácter impera más en cada momento se subordina al plan de
desarrollo de la propaganda en cada momento determinado. Queda claro que la producción de propaganda para el propio partido y los círculos de obreros más avanzados será más
exhaustiva, más profunda y tratará un mayor número de ideas interconectadas entre sí. En la propaganda producida para ambientes más populares, de donde esperamos reclutar a los potenciales obreros avanzados para el partido, es posible que seleccionemos un menor número de ideas –deben ser las más importantes– y nos esforcemos por explicarlas con toda la claridad y pedagogía que sea posible (con el objetivo de que preparen a los obreros que la estudien y la comprendan para un material algo más avanzado). Esto también se aplica a la agitación, donde señalaremos bien la idea más importante o la idea fundamental que abra pie a movilizar nuestros esfuerzos para explicar nuestra propaganda (por ejemplo, en títulos, consignas, tweets, etc.). En este apartado los propagandistas deben elaborar cada vez un mayor número de materiales, de calidad y de las más diversas formas posibles. La calidad de esta propaganda es fundamental porque será la que guíe toda la acción política del partido.

En cuarto lugar, está la revisión. Todo material debe contar con el visto bueno del O.C. para poder ser considerado material del partido e, incluso, una vez aprobado por el O.C. puede ser impugnado posteriormente por el C.C si en este se presenta una cuestión que ponga en duda que el mismo esté en sintonía con las posiciones del partido. El O.C., mediante la revisión, asegura la unidad de todo el aparato de medios del partido. En muchas ocasiones, el O.C. podrá delegar en el miembro que tenga en el grupo de propaganda para que apruebe determinados materiales y, en estos casos, será el O.C. al conjunto, y no el camarada individual, el responsable de tal hecho. Este paso es muy importante porque asegura que todo el material, propagandista y agitativo, se ha desarrollado conforme a la línea política del partido, emanada de sus acuerdos congresuales, y del C.C o del O.C en algunas circunstancias.

3.2.2 Distribuir materiales de propaganda

Por otro lado, cuando hablamos de distribuir propaganda nos estamos refiriendo a todo el proceso en el que este material elaborado toma forma, llega a las fábricas y es utilizado para educar a la clase obrera en los principios revolucionarios. Este paso es fundamental porque es el que hace que nuestros materiales tengan un carácter práctico y sean útiles para que la lucha del movimiento obrero tome un carácter revolucionario. En este apartado de la distribución juegan un papel fundamental tanto los camaradas del grupo central de organización como los grupos de zona.

El grupo central de organización debe encargarse de que lo producido tome una forma que le permita ser distribuido. Así, desde el centro se garantiza que el material pueda ser utilizado siendo maquetado, impreso y distribuido por los diferentes canales que le permitan llegar a toda la militancia. El grupo central de organización igualmente se encarga de gestionar la disposición efectiva, sopesada y eficaz de la militancia, ejecutando el orden de prioridades dado en relación a los espacios de distribución y los recursos personales existentes en cada momento para llegar a la clase obrera. Además, el grupo central de organización debe gestionar los recursos materiales y financieros del partido para asegurar que la distribución de materiales sea económicamente sostenible, elemento fundamental para que la misma pueda ampliarse y sostenerse en el tiempo.

Los grupos de zona, una vez han recibido los materiales, no pueden limitarse a su distribución testimonial. Su función principal es buscar todas las vías para educar a la clase
obrera con estos materiales. Así, los grupos de zona deben buscar las principales empresas sobre las que puedan actuar, deben buscar cada colectivo sindical u obrero existente que pudiera estar interesado en las posiciones del partido, debe desarrollar las más ingeniosas y efectivas tácticas para que el material entre en los centros de trabajo. Y aquí no acaba la tarea. El grupo de zona debe encarar el debate y la educación política de la clase obrera, invitándole a debatir, discutir y leer conjuntamente los materiales del partido (que recordemos que serán tanto clásicos maquetados y editados como materiales propios). Los grupos de zona deben estudiar los materiales con gran esfuerzo y aprender a defenderlo y argumentarlos como si los hubieran escrito ellos. Para que toda esta tarea no sea una labor a la que se enfrenten solos, estarán aconsejados por el O.C mediante el grupo de organización central, que irá guiándoles en su tarea, de la que informarán mediante informes periódicos al centro. El O.C. respaldará a estos grupos, pudiendo enviar refuerzos de los grupos centrales del partido para ayudarles a desarrollar sesiones formativas o conferencias políticas con la clase obrera con la que estén trabajando.

3.2.3 ¿Propagandistas, agitadores u organizadores?

Del desarrollo de todo este apartado se desprende que debemos asegurar la calidad de la propaganda, principalmente para que todo lo demás pueda desarrollarse en una línea acertada. Esto no quiere decir que el resto de los apartados no sean importantes para el partido y no requieran una preparación y especialización, sino más bien que si esta parte fundamental no funciona correctamente, el resto no podrán efectuar bien su tarea. En este sentido debemos ser selectivos en el grupo o grupos de propaganda que especialicemos en el partido, seleccionando tanto a los camaradas más capaces como aquellos que, en una trayectoria de tiempo no muy larga, podrían incorporarse a un correcto nivel de producción de esta tarea.

El resto de camaradas que no cumplan estas funciones deben ser asignados como agitadores, organizadores o militantes de zona/fábrica, explotando al máximo sus cualidades y
capacidades para desarrollar esta tarea. Esto no quita para que el partido haga una continua evaluación de la evolución de los camaradas, pudiendo modificar la pertenencia de un
camarada de uno a otro grupo a medida que desarrolla las cualidades óptimas para formar parte de este. Lenin lo expresó de la siguiente manera:

“A propósito de los propagandistas, quisiera decir unas palabras más en contra del habitual abarrotamiento de esta profesión con personas poco capaces, a causa de lo cual se rebaja el nivel de la propaganda. A veces, entre nosotros se considera indiscriminadamente propagandista a cualquier estudiante, y todos los jóvenes reclaman que “se les confíe un círculo”, etc. Habría que luchar contra semejante práctica que suele acarrear mucho perjuicio. Son muy pocos los propagandistas con verdadera firmeza de principios y capacidad (y para llegar a serlo hace falta estudiar mucho y adquirir experiencia), y es preciso especializar a esos hombres, ocuparlos todo lo que puedan y cuidarlos al máximo. Hay que organizar varias conferencias a la semana para que intervengan en ellas, saber llamarlos a tiempo a otras ciudades y, en general, organizar giras de propagandistas capaces por diferentes ciudades. En cuanto a la masa de jóvenes principiantes, hay que orientarla más bien a actividades de orden práctico, que entre nosotros suelen quedar en segundo plano en comparación con la peregrinación estudiantil por los círculos, a la que, de manera optimista, se ha dado en llamar “propaganda”. Está claro que para desempeñar serias tareas prácticas también se necesita una sólida preparación, pero, a pesar de todo, en este terreno es más fácil encontrar trabajo para los “principiantes” [13].

De estas palabras debemos extraer que los propagandistas son fundamentales para la construcción del partido y que debemos aprovechar sus capacidades, siendo rigurosos a la
hora de analizar el contenido y no rebajándolo en pro de que, de manera liberal, se permita a cualquiera publicar cualquier cosa. De todas maneras, no debe desprender, ni mucho menos, que los propagandistas tengan una posición privilegiada dentro del partido, que no se les pueda discutir y que el resto del partido deba seguirles ciegamente. Se trata de cuidar un activo valioso del partido, pulirlo y potenciarlo, no construir alrededor de él un peligroso esquema sectario de “jerarquía del conocimiento”.

En resumidas cuentas, en lo referente a la producción y distribución de propaganda remarcamos:

1.Que la propagada es el elemento principal del triángulo propaganda-agitación organización durante este periodo; que da coherencia, consistencia y armonía a las tres
partes.

2.Que la producción de propaganda se divide en las fases de: estudio, acuerdo de la línea, elaboración de materiales y revisión.

3.Que la distribución de propaganda es desarrollada por el grupo central de organización y los grupos de zona. Y que consiste tanto en dar forma a los materiales, como hacer que estos sean económicamente sostenibles, como utilizarlos de herramienta para la educación política de la clase obrera.

4.Que debemos dividir las tareas de la organización y especializar a cada camarada en la tarea en la que pueda dar lo mejor de sí mismo. Debemos prestar especial atención a los propagandistas en este periodo, que deben ser preparados y cuidadosamente seleccionados para asegurar la calidad de nuestros materiales. 

 

NOTAS

[11] V. I. Lenin, Carta a un camarada.

[12] Ibíd.

[13] Ibíd.