3.4 Una sola línea editorial con múltiples voces

Todo lo expuesto en apartados anteriores se puede resumir en la consigna de “una sola línea editorial con cientos de voces”. Lo que debe tratar nuestra apuesta político-organizativa de este periodo es unificar el conjunto de nuestras capacidades militantes, para que podamos llevar la tarea de educación teórico-política a las masas obreras más susceptibles de asimilar el marxismo-leninismo. Para poder educar a las masas obreras debemos acordar en qué y cómo les educamos, y orientar el conjunto de nuestros recursos materiales y humanos en acometer esa tarea. Necesitamos cristalizar las líneas políticas aprobadas en una línea editorial única que se traslade mediante la multiplicidad de voces de nuestra militancia, de los círculos cercanos al partido, de nuestros simpatizantes y del movimiento obrero que, consciente o inconscientemente, transmita nuestra línea política a sus círculos más cercanos.

Para poder afrontar acertadamente esta tarea de educación política necesitamos de un vivo debate político interno donde puedan exponerse todas las líneas políticas existentes, donde puedan verterse todas las opiniones y donde puedan hacer todo tipo de críticas en un marco saludable y de normalidad. Pero de este debate, las líneas acordadas deben cristalizar en una línea editorial única que atraviese el conjunto de la propaganda y agitación que empleemos para educar a las masas obreras. El debate debe ser múltiple, pero, una vez acordada por los órganos una decisión, su puesta práctica debe ser unitaria. En la palabra y en los hechos.

Imaginemos, por ejemplo, que acordamos educar a nuestros militantes y a nuestros círculos cercanos en los fundamentos básicos de la economía política. Un acuerdo general de este tipo podría ser interpretado de múltiples formas, cada círculo disperso podría intentar educar en esta materia “a su manera”, fortaleciendo los puntos generales que le parecieran más importante, utilizando el material que le pareciera más útil y utilizando libremente los métodos que considerara los más adecuados. Rápidamente, bajo el acuerdo genérico de “estudiar los fundamentos de la economía política”, en muchos lugares podrían estudiarse textos que incluso fueran ajenos al marxismo (economistas keynesianos o posmodernos, por ejemplo) o incluso omitir textos clásicos fundamentales para esta tarea. Por otro lado, esto daría pie a que se pudiera estar transmitiendo una visión equivocada (ni siquiera intencionalmente) del contenido que se quiere impartir, tergiversando conceptos clave como el de Mercancía o la Ley del Valor. Pues bien, para evitar esto el acuerdo político debe ser lo más concreto posible, y la línea editorial, que traslade este acuerdo político a un conjunto de materiales de elaboración ajena y propia, debe ser unitaria para el conjunto de la organización. Si los órganos acuerdan una bibliografía para estudiar este fenómeno de obras fundamentales y complementarias, este debe estar a disposición de todos los miembros del partido para que puedan acometer su tarea educativa. Si aprueban un itinerario de estudio, todos los militantes deben ser formados en el mismo y deben tener a su disposición las herramientas y materiales necesarios para ponerlos en práctica. Si se elaboran materiales de propaganda que liguen lo estudiado con denuncias políticas de actualidad, estas deben estar a disposición de toda la militancia, etc.

La existencia de iniciativa propia de los grupos locales o células no está descartada, pero debe estar bajo supervisión y aprobación de los órganos encargados de elaborar y aprobar la línea editorial. A no ser que un círculo concreto tuviera alguna transferencia especial de competencias, la unidad de la línea editorial pasaría durante este periodo por un único órgano común a todo el partido.

Lo principal durante este periodo es asegurar que el conjunto de nuestros materiales tengan coherencia ideológica y política. Si queremos aprovechar nuestra fuerza y subvertir la clara desventaja que supone nuestra capacidad de minoría residual, debemos actuar con la fuerza de un solo puño. La unidad se cimienta sobre el principio de la democracia y los órganos colectivos que deciden la línea (congresos, comités centrales, debates a todos los niveles…). Todos expresamos nuestras posiciones con libertad y sin miedo, a la vez de este proceso se acuerda una línea que obtiene el respaldo de la mayoría de los militantes que deciden (o de los órganos colegiados que han sido delegados a su vez por estos militantes). Y esta línea es aplicada de manera unitaria en el conjunto del partido, formalizada como línea editorial en su puesta en práctica y llevada al unísono a todos los lugares donde intervengamos.

Nuestro modelo organizativo debe asentarse sobre un centro sólido y con claridad política, capaz de establecer miles de ramificaciones en las organizaciones de base que hagan llegar la mejor propaganda y la más audaz agitación a los centros de trabajo, con el objetivo de sumar a nuestras filas a los obreros con más predisposición a aprender la ciencia del socialismo y a convertirse en destacados dirigentes de la clase obrera en nuestro país.