7 de noviembre: sigamos su ejemplo

Partido del Trabajo Democrático
7 de Noviembre de 2016

Para el movimiento comunista y quienes formamos parte de él, el 7 de noviembre es una fecha especial. Se trata de la fecha que marca el primer gran triunfo de la revolución socialista. Hace ya 99 años el partido bolchevique siguiendo la línea revolucionaria trazada por Lenin, encabezó una insurrección proletaria que derrocó al gobierno capitalista de Kerensky y puso el poder político en manos de la clase obrera rusa. Pero no se trata solo de una efeméride. La revolución bolchevique demostró en la práctica cómo la clase obrera concienciada y organizada es (ayer y hoy) plenamente capaz de acabar con la dominación de los capitalistas (cuya dominación se ha convertido en un factor que frena el desarrollo de la humanidad), establecer y mantener su propio poder político en alianza con el resto del pueblo trabajador, vencer la resistencia de los explotadores y comenzar la construcción de una nueva sociedad socialista que ponga fin a la explotación de unos seres humanos por otros.

La experiencia bolchevique demuestra cómo estas ideas básicas del marxismo no son una mera utopía libresca, sino que son plenamente realizables y necesarias. En palabras de Lenin: «El bolchevismo ha popularizado en el mundo entero la idea de la "dictadura del proletariado", ha traducido estas palabras primero del latín al ruso y después a todas las lenguas del mundo, demostrando con el ejemplo del Poder soviético que los obreros y los campesinos pobres, incluso en un país atrasado, incluso los de menos experiencia, los menos instruídos y menos habituados a la organización, han podido durante un año entero, rodeados de gigantescas dificultades, luchando contra los explotadores (a los que apoyaba la burguesía de todo el mundo), mantener el Poder de los trabajadores, crear una democracia infinitamente más elevada y amplia que todas las democracias anteriores en el mundo, iniciar el trabajo creador de decenas de millones de obreros y campesinos para la realización práctica del socialismo.» (V. I. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky)

Pero el bolchevismo pudo materializar estas ideas precisamente porque no se limitaba al apoyo a las luchas democráticas y sindicales existentes. Este apoyo estuvo estrechamente vinculado a una prolongada y paciente labor de lucha ideológica por difundir entre las masas obreras la conciencia de la necesidad de la revolución socialista frente a las ilusiones y promesas reformistas. Así fue como Lenin y el bolchevismo lograron fundir las ideas del marxismo con la lucha de la clase obrera y, sobre esta base, construir el partido obrero revolucionario que encabezó la revolución socialista el 7 de noviembre de 1917.

99 años después, en nuestro país (y en muchos otros) la clase obrera carece de partido político propio. Cuando no es la resignación, lo que domina es un espíritu de resistencia frente a la ofensiva desatada por los explotadores y sus representantes políticos. Esa resistencia es, por supuesto, necesaria, pero no es suficiente, pues se limita a combatir los efectos y no las causas. Las ideas más arraigadas entre las masas obreras apuntan todavía hacia una reforma del sistema de explotación del trabajo por el capital, en lugar de su abolición.

Es por ello que en un momento como el actual, en el que la agudización de los conflictos de clase se da en un contexto de profunda confusión ideológica y política en las filas del movimiento obrero y popular, desde el PTD consideramos más que necesario redoblar nuestra labor de estudio, propaganda y agitación, a fin de difundir el marxismo-leninismo en el movimiento obrero y defenderlo frente a las ideas y teorías que desvían la lucha obrera hacia los intereses de otras clases. Así nos proponemos contribuir a la creación del partido que encabezará la revolución socialista en nuestro país. El mejor homenaje que podemos hacer a Lenin y el partido bolchevique es seguir su ejemplo.