Ante la consulta soberanista de Cataluña

Partido del Trabajo Democrático
Lunes, 20 Octubre, 2014

Versió en Català

Artur Mas, al frente del gobierno catalán, ha firmado el decreto por el cual se convoca consulta soberanista para el 9 de noviembre de este año. “La Ley de consultas populares”, refrendada por más de dos tercios del Parlament (CiU, ERC, PSC, ICV-EUiC, CUP y un diputado no adscrito), entró en vigor el mismo día en el que Mas formalizó el referéndum. La consulta no solamente tiene un amplio apoyo parlamentario, sino también un gran apoyo de la sociedad civil, como quedó patente en la manifestación del 11 de septiembre que reunió a más de un millón de personas en Barcelona. El nacionalismo catalán ha calado de manera considerable en el pueblo.

El Gobierno del PP se muestra beligerante y amenaza con represalias y así manifiesta que “la consulta no se celebrará”, preparando la represión judicial y/o policial. La negativa del gobierno central a permitir la expresión democrática del derecho a la autodeterminación y la utilización del Tribunal Constitucional para ello, muestra su carácter de un nacionalismo españolista reaccionario. Al impedir la consulta, reprimen el derecho democrático de un pueblo a decidir sobre su destino, darán un nuevo varapalo a la democracia.

Mas afirmaba tras firmar el decreto de la consulta que “Arranca la hora grande de Catalunya”. Pero, ¿de qué Catalunya? Los partidos nacionalistas catalanes insisten en remarcar que Cataluña, siendo una región rica, está siendo debilitada por tener que entregar al resto del Estado una parte de lo que consideran suyo. De esta manera, llaman a la independencia para librarse de una España menos desarrollada. No se trata de una lucha contra una opresión colonial ya que, de ser así, Cataluña sería de las nacionalidades más pobres del Estado y no de las más ricas. De hecho, empresas catalanas como Gas Natural Fenosa participan en la explotación y en la opresión que el imperialismo español realiza en América Latina.

Los capitalistas catalanes, al igual que los flamencos de Bélgica o los del norte de Italia, claman por un proceso de independencia política para asegurar su mercado interior y competir con mayores garantías dentro de la Unión Europea. Y competir en mejores condiciones significa acelerar los planes de austeridad y competitividad que marca la UE: menos impuestos para los negocios, rebaja de los costes salariales, aumento de la jornada laboral con mayor flexibilidad, aumento de la edad de jubilación, bajada de las pensiones, menores prestaciones sociales, privatizaciones de los servicios públicos,… Este es el programa de los empresarios catalanes, este es el programa de CiU, el mismo que empezó a desarrollar el gobierno del tripartito (PSC-ERC-ICV), el mismo que desarrolla la coalición CiU-ERC, el mismo de los gobiernos del PSOE y del PP. La independencia de Cataluña posibilitará a los empresarios catalanes deshacerse más rápidamente de los logros sociales para fortalecer su posición en la UE. De esta manera la consulta se convierte en un fraude para el pueblo catalán.

Las crisis capitalistas marcan momentos de feroz competencia, donde cambian las correlaciones de fuerzas y los más grandes entre los empresarios y banqueros intentan deshacerse de sus competidores. Dentro de la UE, a Alemania le interesa regionalizar Europa para debilitar a sus posibles competidores, ganar los mercados y fortalecerse aún más.  Así provocó la destrucción de Yugoslavia y de Checoslovaquia; y así apoya el proyecto de Europa de las Regiones. Las fricciones soberanistas en los países de la UE sólo fortalecen la hegemonía del imperialismo alemán.

Gran parte del pueblo catalán se ha sumado a estas movilizaciones con la ilusión de que la independencia de Catalunya abra la puerta a la recuperación o el sostenimiento de los derechos económicos y sociales arrebatados por la oligarquía en la aplicación de sus políticas neoliberales. Las aspiraciones sociales de parte de la clase obrera y el pueblo catalán de lograr mejoras en sus condiciones de vida son justas y legítimas. Sin embargo esta justeza es reducida a la nada cuando las reclamaciones sustituyen la bandera del internacionalismo proletario por el del nacionalismo de la burguesía catalana. En lo concreto la clase obrera de  Catalunya debería preguntarse, ¿favorece objetivamente un proceso independentista a sus intereses como clase?, ¿acerca este proceso a la clase obrera catalana a la toma del poder y la sitúa en una posición más ventajosa para poder construir la sociedad comunista?. Dicho de una manera más concreta, ¿bajo qué condiciones está liderando la burguesía catalana el movimiento nacional y bajo qué condiciones se desenvuelve el proyecto soberanista?

Dentro de la Unión Europea”. Esta es la condición de los grandes empresarios catalanes, que han impuesto a los medianos y pequeños empresarios  y, en consonancia, los partidos favorables a la independencia, incluso las CUP han renunciado a la salida de la UE y del euro (que figuran en su programa) para apostar por ‘otra UE’. Todos saben que fuera de la UE una Cataluña capitalista no podrá competir por los mercados, pero dentro de la UE será imposible solucionar los problemas sociales, será imposible desmarcarse de los planes de austeridad y hacer una política a favor de las capas populares. Junto a Artur Mas firmando el decreto de la consulta estaban dirigentes de ERC y de las CUP para avalar lo que parece un Frente Patriótico por la independencia. Tras la prohibición del referéndum y la aceptación de la misma por parte del gobierno catalán, parece que este Frente se quiebra, poniendo sobre la mesa la celebración de unas elecciones plebiscitarias que garanticen la independencia. Pero la disputa que hoy está en juego dentro de este Frente es sobre la forma legal de construir la independencia y sobre si se realiza una lista unificada independentista o no. Los que hoy representan a las capas populares ponen en primer plano la solución de la cuestión nacional, aplazando los problemas sociales en un proceso de colaboración de clases. Así tanto la consulta soberanista como unas elecciones plebiscitarias se convierten en un fraude para los trabajadores de Cataluña.

El pueblo catalán tiene un sentimiento nacional, apuesta por la consulta soberanista y una buena parte apoyará la independencia. Ahora que las posiciones unificadoras por la transformación social de la clase obrera son momentáneamente débiles, el pueblo escucha los cantos de sirena nacionalistas que les prometen la salida de la crisis con la independencia, que los problemas sociales de los catalanes vienen de fuera, que si se revierten hacia Cataluña los impuestos que envían al gobierno central se acabará con el paro. Además, las políticas de recortes llevadas a cabo por los gobiernos del PSOE y del PP, el pago de la deuda a la banca, los seis millones de parados, la bancarrota de los trabajadores, las privatizaciones, los desahucios, los despidos masivos, etc., junto con las actuaciones represivas del actual gobierno, afilian a más y más gente a favor de la independencia como una salida ilusoria y como protesta social.

El pueblo catalán tiene derecho a la autodeterminación, a decidir sobre si quiere o no la independencia, pero ¿a la clase obrera y a las capas populares les interesa la independencia? Los independentistas hablan del flujo de dinero que circula de Cataluña hacia España, pero es necesario hablar primero del flujo de dinero ascendente que se traslada de las rentas del trabajo hacia las rentas del capital. La historia nos enseña que el progreso social en nuestro Estado solamente se pudo alcanzar con la lucha unificada. La fuerza de los trabajadores pasa por la unidad y la lucha, con ellas se pudo vencer al franquismo y se ganaron huelgas generales. En este sentido, es importante recordar cómo la mayoría de sindicatos catalanes se encuentran organizados en centrales de ámbito estatal (CCOO, UGT, CGT, etc.). La división de los trabajadores y de sus luchas, en cualquiera de sus vertientes, incluida la división por regiones y nacionalidades, beneficia a los explotadores. La agitación nacionalista diluye la conciencia de clase y la lucha por los intereses de los trabajadores, en una componenda de colaboración entre explotados y explotadores.

A los trabajadores y las trabajadoras nos queda la salida de la defensa de los derechos democráticos y la apuesta por la lucha y por la unidad de clase contra los explotadores. Ante la consulta del próximo día 9 de noviembre, cualquier otro acto o movilización y ante unas posibles elecciones plebiscitarias, el Partido del Trabajo Democrático se pronuncia por:

  • Defender el derecho a la autodeterminación, el derecho del pueblo catalán a decidir sobre su destino, denunciando los intentos por parte del Estado español de reprimir el ejercicio de este derecho. 
  • Denunciar la política tramposa de la oligarquía catalana que manipula la actual consulta como forma de agitar el nacionalismo con el objetivo de desviar la atención de los ataques contra la clase trabajadora hacia el problema nacional. 
  • La necesidad de votar “No” a la independencia, ya que ésta dividirá al movimiento obrero y popular y debilitará su fuerza, tanto en Cataluña como en el resto de España, y perjudicará sus intereses inmediatos y la lucha por el socialismo.

¡Por una república democrática en España que garantice el derecho de autodeterminación a todas las naciones!

¡Por la unidad de la clase obrera catalana y española para construir el Socialismo!

Comité Central del Partido del Trabajo Democrático (PTD)

Versió en Català

Artur Mas, al capdavant del govern català, ha signat el decret pel qual es convoca consulta sobiranista per al 9 de novembre d'enguany. "La Llei de consultes populars", ratificada per més de dos terços del Parlament (CiU, ERC, PSC, ICV-EUiA, CUP i un diputat no adscrit), va entrar en vigor el mateix dia en què Mas va formalitzar el referèndum. La consulta no tan sols té un ampli suport parlamentari, sinó també un gran suport de la societat civil, com va quedar patent en la manifestació del 11 de setembre que va reunir més d'un milió de persones a Barcelona. El nacionalisme català ha calat de manera considerable al poble.

El Govern del PP es mostra bel·ligerant i amenaça amb represàlies i així manifesta que "la consulta no se celebrará", preparant la repressió judicial i/o policial. La negativa del govern central a permetre l'expressió democràtica del dret a l'autodeterminació i la utilització del Tribunal Constitucional per a això, mostra el seu caràcter d'un nacionalisme espanyolista reaccionari. En impedir la consulta, reprimeixen el dret democràtic d'un poble a decidir el seu destí, donaran un nou cop a la democràcia.

Mas afirmava després de signar el decret de la consulta que "Arrenca l'hora gran de Catalunya". Però, de quina Catalunya? Els partits nacionalistes catalans insisteixen a remarcar que Catalunya, sent una regió rica, està sent debilitada per haver de lliurar a la resta de l'Estat una part del que consideren seu. D'aquesta manera, criden a la independència per lliurar-se d'una Espanya menys desenvolupada. No es tracta d'una lluita contra una opressió colonial ja que, en aquest cas, Catalunya seria de les nacionalitats més pobres de l'Estat i no de les més riques. De fet, empreses catalanes com Gas Natural Fenosa participen en l'explotació i en l'opressió que l'imperialisme espanyol realitza a Amèrica Llatina.

Els capitalistes catalans, igual que els flamencs de Bèlgica o els del nord d'Itàlia, clamen per un procés d'independència política per assegurar el seu mercat interior i competir amb més garanties dins de la Unió Europea. I competir en millors condicions vol dir accelerar els plans d'austeritat i competitivitat que marca la UE: menys impostos per als negocis, rebaixa dels costos salarials, augment de la jornada laboral amb major flexibilitat, augment de l'edat de jubilació, baixada de les pensions, menors prestacions socials, privatitzacions dels serveis públics, etc. Aquest és el programa dels empresaris catalans, aquest és el programa de CiU, el mateix que va començar a desenvolupar el govern del tripartit (PSC-ERC-ICV), el mateix que desenvolupa la coalició CiU-ERC, el mateix dels governs del PSOE i del PP.

La independència de Catalunya possibilitarà als empresaris catalans desfer més ràpidament dels èxits socials per enfortir la seva posició a la UE. D'aquesta manera la consulta es converteix en un frau per al poble català.

Les crisis capitalistes marquen moments de ferotge competència, on canvien les correlacions de forces i els més grans entre els empresaris i banquers intenten desfer-se dels seus competidors. Dins de la UE, a Alemanya li interessa regionalitzar Europa per debilitar als seus possibles competidors, guanyar els mercats i enfortir encara més. Així va provocar la destrucció de Iugoslàvia i de Txecoslovàquia; i així dóna suport al projecte d'Europa de les Regions. Les friccions sobiranistes en els països de la UE només enforteixen l'hegemonia de l'imperialisme alemany.

Gran part del poble català s'ha sumat a aquestes mobilitzacions amb la il·lusió que la independència de Catalunya obri la porta a la recuperació o el sosteniment dels drets econòmics i socials arrencats per l'oligarquia en l'aplicació de les seves polítiques neoliberals. Les aspiracions socials de part de la classe treballadora i el poble català d'aconseguir millores en les seves condicions de vida són justes i legítimes. No obstant això aquesta justesa és reduïda al no-res quan les reclamacions substitueixen la bandera de l'internacionalisme proletari pel del nacionalisme de la burgesia catalana. En el concret la classe obrera de Catalunya hauria de preguntar-se, ¿afavoreix objectivament un procés independentista als seus interessos com a classe?, ¿acosta aquest procés a la classe treballadora catalana a la presa del poder i la situa en una posició més avantatjosa per poder construir la societat comunista?. Dit d'una manera més concreta, ¿sota quines condicions està liderant la burgesia catalana el moviment nacional i sota quines condicions es desenvolupa el projecte sobiranista?

"Dins de la Unió Europea". Aquesta és la condició dels grans empresaris catalans, que han imposat als mitjans i petits empresaris i, d'acord, els partits favorables a la independència, fins i tot les CUP han renunciat a la sortida de la UE i de l'euro (que figuren en el seu programa) per apostar per 'una altra UE'. Tots saben que fora de la UE una Catalunya capitalista no podrà competir pels mercats, però dins de la UE serà impossible solucionar els problemes socials, serà impossible desmarcar-se dels plans d'austeritat i fer una política a favor de les capes populars. Al costat de Artur Mas signant el decret de la consulta estaven dirigents d'ERC i de les CUP per avalar el que sembla un Front Patriòtic per la independència. Després de la prohibició del referèndum i l'acceptació de la mateixa per part del govern català, sembla que aquest Front es trenca, posant sobre la taula la celebració d'unes eleccions plebiscitàries que garanteixin la independència. Però la disputa que avui està en joc dins d'aquest Front és sobre la forma legal de construir la independència i sobre si es fa una llista unificada independentista o no. Els que avui representen les capes populars posen en primer pla la solució de la qüestió nacional, ajornant els problemes socials en un procés de col·laboració de classes. Així tant la consulta sobiranista com unes eleccions plebiscitàries esdevenen un frau per als treballadors de Catalunya.

El poble català té un sentiment nacional, aposta per la consulta sobiranista i una bona part donarà suport a la independència. Ara que les posicions unificadores per la transformació social de la classe obrera són momentàniament febles, el poble escolta els cants de sirena nacionalistes que els prometen la sortida de la crisi amb la independència, que els problemes socials dels catalans vénen de fora, que si es reverteixen cap a Catalunya els impostos que envien al govern central s'acabarà amb l'atur. A més, les polítiques de retallades dutes a terme pels governs del PSOE i del PP, el pagament del deute a la banca, els sis milions d'aturats, la fallida dels treballadors, les privatitzacions, els desnonaments, els acomiadaments massius, etc, juntament amb les actuacions repressives de l'actual govern, s'afilien a més i més gent a favor de la independència com una sortida il·lusòria i com a protesta social.

 El poble català té dret a l'autodeterminació, a decidir sobre si vol o no la independència, però a la classe obrera i les capes populars els interessa la independència? Els independentistes parlen del flux de diners que circula de Catalunya cap a Espanya, però cal parlar primer del flux de diners ascendent que es trasllada de les rendes del treball cap a les rendes del capital. La història ens ensenya que el progrés social al nostre Estat només es va poder aconseguir amb la lluita unificada. La força dels treballadors passa per la unitat i la lluita, amb elles es va poder vèncer al franquisme i es van guanyar vagues generals. En aquest sentit, és important recordar com la majoria de sindicats catalans es troben organitzats en centrals d'àmbit estatal (CCOO, UGT, CGT, etc.). La divisió dels treballadors i de les seves lluites, en qualsevol dels seus vessants, inclosa la divisió per regions i nacionalitats, beneficia els explotadors. L'agitació nacionalista dilueix la consciència de classe i la lluita pels interessos dels treballadors, en una avinença de col·laboració entre explotats i explotadors.

Als treballadors i les treballadores ens queda la sortida de la defensa dels drets democràtics i l'aposta per la lluita i per la unitat de classe contra els explotadors. Davant la consulta del proper dia 9 de novembre, qualsevol altre acte o mobilització i davant d'unes possibles eleccions plebiscitàries, el Partit del Treball Democràtic es pronuncia per:

  • Defensar el dret a l'autodeterminació, el dret del poble català a decidir el seu destí, denunciant els intents per part de l'Estat espanyol de reprimir l'exercici d'aquest dret. 
  • Denunciar la política tramposa de l'oligarquia catalana que manipula l'actual consulta com a forma d'agitar el nacionalisme amb l'objectiu de desviar l'atenció dels atacs contra la classe treballadora cap a la qüestió nacional. 
  • La necessitat de votar "No" a la independència, ja que aquesta dividirà el moviment obrer i popular i debilitarà la seva força, tant a Catalunya com a la, i perjudicarà els seus interessos immediats i la lluita pel socialisme.

Per una república democràtica a Espanya que garanteixi el dret d'autodeterminació a totes les nacions!

Per la unitat de la classe obrera catalana i espanyola per construir el Socialisme!

Comitè Central del Partit del Treball Democràtic (PTD)