[Asturias] Montrasa Maessa y la relación entre lo sindical y lo político

PTD-Asturias
10 de Abril de 2016

El Partido del Trabajo Democrático (PTD) quiere expresar su solidaridad y apoyo a la plantilla de Montrasa Maessa, encerrados desde anteayer en la planta de Alcoa en Avilés en defensa de sus puestos de trabajo.

No es Alcoa quien despide formalmente a los trabajadores, sino Montrasa Maessa (una empresa auxiliar, de mantenimiento y montajes del metal que llegó a tener casi 1.500 trabajadores y que ahora tendrá varios cientos). Montrasa Maessa obtuvo un contrato de mantenimiento con Alcoa y no ha querido subrogar a todos los obreros a pesar de que una sentencia judicial le obliga a hacerlo, entonces opta por renunciar al contrato con Alcoa y despide a todos los obreros que tiene en esa planta. Montrasa es “víctima” de Alcoa por un tipo de contrato de mantenimiento con precio a la baja que no le deja sacar todos los beneficios que hubiera querido y los trabajadores son víctimas directas de la empresa mediana porque con 38 trabajadores, en lugar de 34, no va a sacar los beneficios que pretendía.

La lucha de los obreros de Montrasa Maessa es contra Alcoa. Ellos quieren seguir desempeñando con normalidad los trabajos que realizaban hasta ahora, pero quien les despide formalmente es la subcontrata. La cadena de subcontratación se pone en marcha como una apisonadora una vez más, como hemos visto en otros casos. Los capitalistas propietarios de estas empresas, ponen en primer lugar la obtención de beneficios económicos de su actividad. Y frente a los intereses de los capitalistas, son los trabajadores de Montrasa Maessa los que pagan el pato. Son víctimas de un doble chantaje y a la vez víctimas de una forma de organización social y económica llamada CAPITALISMO.

Las grandes compañías transnacionales como Alcoa están actuando de manera impune en su búsqueda del máximo beneficio para sus accionistas. Los pequeños y medianos capitalistas también se suben al carro de la explotación y la llamada “competitividad”, va en su naturaleza capitalista. Esto deja por el camino un reguero de despidos, explotación y precariedad laboral en las comarcas donde realizan sus actividades, tanto en nuestro país como en otros.

Los sucesivos gobiernos se han dedicado a regalar subvenciones y crear un marco legal amistoso para las grandes compañías y los negocios, dejándoles hacer y mirando para otro lado ante los abusos. La oposición del campo popular, en cuyos partidos cientos de miles de obreros han puesto sus esperanzas, está demostrando en la práctica que no es capaz de ir más allá de las muestras testimoniales de apoyo a los obreros en conflicto (esto no es una exageración, lo hemos visto en casos recientes como Fahime y Gijón Fabril, y en los bandazos que están dando allí donde gobiernan).

Hemos llegado a un punto en el que el poder y el abuso de las grandes compañías es tan grande que supera la capacidad de la lucha sindical para pararles los pies y mantener unas condiciones dignas de trabajo y el puesto de trabajo. El empleo y la capacidad económica de las comarcas industriales está seriamente amenazado y con ello el futuro de nuestro país. Es preciso tomar medidas políticas drásticas inaplazables.

El PTD considera imprescindible elaborar una plataforma de reivindicaciones y medidas legislativas concretas que reformen el marco laboral y de actuación de las grandes compañías en nuestro país. Que pongan límites a su capacidad de actuación, permitan una supervisión efectiva de sus actividades por parte de la clase obrera y el pueblo, y que contemple la posibilidad real de la expropiación de aquellas empresas que no se atengan a razones, y que permitan su gestión de forma democrática, con participación real de los trabajadores.

1) Ponemos como ejemplo nuestra propuesta de Fondo de Rescate Industrial para luchar contra los cierres patronales, con participación democrática y coordinación de la producción a nivel estatal.

2) Consideramos también imprescindible el impulso a una Ley de Subcontrataciones eficaz que ponga límites a la cadena de subcontratación interminable y agobiante que las empresas están desplegando.

3) Se debe elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores y poner fin a 40 años de desregulación a favor del capital de las relaciones laborales en nuestro país.

4) Se deben revisar los tratados internacionales que el Reino de España ha suscrito con el resto de países europeos, poniendo en primer lugar la soberanía nacional y económica de nuestro país.

Y aún así, estas medidas no serían más que cuidados paliativos. Permitirían mejorar nuestra situación como obreros, pero no resuelven nuestro problema de raíz. Hay algo más que es necesario cambiar.

Es la propiedad privada de los medios de producción (las fábricas y empresas) lo que está en la base del poder que tienen los capitalistas, lo que les permite explotar a los obreros, poner y quitar gobiernos, impulsar la legislación laboral que les interesa. En definitiva son los dueños del país porque son los dueños de las empresas y el capital.

Los hombres y mujeres de clase obrera no solo tenemos interés en limitar el poder de los grandes capitalistas, sino que también es de nuestro interés acabar con la raíz de ese poder, que es la propiedad. Y para ello es necesario poner en marcha todo un modelo de organización social y económica distinto. Donde la propiedad de los medios de producción sea social, y el fruto del trabajo beneficie a la mayoría social trabajadora. Nosotros llamamos SOCIALISMO a esta forma de organización social y económica.

Todo esto supera los límites de lo sindical y de la lucha en la empresas. Requiere el concurso y la colaboración de muchas fuerzas, políticas, sindicales y sociales que hagan suyas las aspiraciones e intereses de la clase obrera. Por último, todo esto no será posible sin la participación entusiasta de la clase obrera y su núcleo principal de obreros de la industria, que son los principales afectados por la situación actual, pero esta movilización por medidas políticas no se va a producir si no se ponen sobre la mesa medidas concretas que muestren una luz a final del túnel. A fin de cuentas, la emancipación de la clase obrera, de los que con su esfuerzo crean la riqueza social, es una tarea que solo podemos poner en marcha los obreros.

¿Por donde empezar? Sin pretender ser una guía exhaustiva, permitidnos apuntar algunas ideas.

Debemos defender y reforzar nuestros sindicatos. Nos puede gustar más o menos su trayectoria pero son la primera línea de defensa que tenemos ante las agresiones de los empresarios. Poner en primer lugar la unidad de la clase obrera. No es casual que los últimos gobiernos y la patronal hayan puesto en el punto de mira a estas organizaciones, ni que se esté procesando judicialmente a compañeros sindicalistas como Andrés Bódalo o los 8 de Airbus. Hay más de 300 trabajadores encausados por luchar en huelgas y movilizaciones obreras. No es una casualidad que uno de los ejes principales de la última reforma laboral sea debilitar la capacidad de negociación y lucha colectiva de los obreros a través de sus sindicatos.

Los obreros debemos empezar a discutir de estas cuestiones políticas generales. A intercambiar opiniones e ideas. Aproximarnos unos a otros en la empresa, en la fábrica y en los barrios donde vivimos. Organizar círculos obreros que sean la base de una organización política obrera, a nivel de todo el país. No es posible una lucha política obrera eficaz sin organización. Y la organización precisa de ideas, propuestas y objetivos de lucha, que se concretan en un programa de reivindicaciones de mayor o menor calado.

Y esto último nos lleva a otra pregunta: ¿Qué programa? ¿Qué reivindicaciones? ¿Qué propuestas?

En este mismo escrito hemos apuntado algunas ideas y exigencias para poner en marcha. De lo que estamos totalmente convencidos es de que las soluciones de fondo para la situación de la clase obrera en nuestro país, no van a venir de la mano de los intelectuales y políticos que representen a otras clases sociales que no sean la clase obrera.

La gran burguesía, capitalistas y financieros cuentan ya con tres partidos que defienden sus intereses de clase (el PP, el PSOE y C´s, además de los partidos del nacionalismo catalán y vasco). Todos ellos defienden que las cosas sigan como están. Defiende el mantenimiento del “statu quo”.

La pequeña burguesía, las clases medias empobrecidas, las capas superiores de la clase obrera (la aristocracia obrera), se han puesto en marcha desde que estalló la crisis en 2008. Cuentan con Podemos e IU para defender sus intereses políticos inmediatos. Y si os sorprende esta afirmación, observad lo que hacen y sobre todo lo que NO HACEN estos partidos cuando gobiernan.

¿Y los obreros? ¿Es que no tenemos derecho a tener nuestro propio partido? ¿Uno que sirva de herramienta para luchar, no solo por lo inmediato, no por los intereses concretos de un grupo u otro de trabajadores, sino por los intereses generales y globales de la clase obrera? ¿Es posible que los obreros libremos una batalla política consecuente y seria sin contar con un partido político propio?

Desde nuestro punto de vista, la respuesta es que sin un partido propio, los obreros estamos indefensos y a merced de los intereses de otras clases sociales. En el PTD nos hemos puesto en marcha en la dirección de construir un partido de la clase obrera, un partido que luche por el socialismo, revolucionario, en definitiva... comunista. No somos los únicos que estamos empeñados en esta tarea, en el camino nos encontraremos con otros hombres y mujeres que piensan lo mismo, que militan en otros partido comunistas, y en los sindicatos. Obreros y obreras de las fábricas y que también son nuestros vecinos en los barrios.

Apoyar la lucha de los compañeros de Montrasa Maessa, de Alcoa, de Gijón Fabril, de ArcelorMittal, Daorje… de todos nuestros hermanos y hermanas, implica, además del apoyo firme y la solidaridad (que no debe ser solo testimonial, sino concreta y en la práctica), la tarea de construir el partido de la clase obrera que necesitamos. Esta es otra parte esencial de la lucha de la clase obrera.

¡Viva la lucha de la clase obrera!