Conferencia del 29 de octubre de 2016

El 29 de octubre de 2016 el Partido del Trabajo Democrático celebró una conferencia politica que sirvió para discutir en profundidad sobre las tareas prioritarias del momento y la forma de organizarnos para llevarlas a cabo:

  1. La tarea prioritaria en este momento es la propaganda política sistemática y a gran escala, con el objetivo de recuperar la influencia perdida de las ideas del socialismo científico entre la clase obrera y los sectores populares. Para lograr esto el PTD sitúa dos ejes:
    1. El vehículo principal de la propaganda ha de ser un periódico político comunista, que ejerza labores de propagandista, agitador y organizador del partido y de la clase.
    2. El medio más importante en el que se debe distribuir esta prensa, es en los grandes centros de trabajo industrial de nuestro país, es decir, en el corazón de la economía capitalista española.
  2. La difusión de la prensa política deber servir para establecer vínculos estables del partido con la clase obrera industrial, con sus elementos más avanzados y conscientes. Y debe servir de base para establecer círculos obreros y organizaciones del partido en las fábricas. El partido va a las fábricas a hacer política, no sindicalismo. El sindicalismo es tarea de los sindicatos (en los cuales participamos y buscamos la unidad sindical).
  3. A su vez la vinculación de la organización del partido y sus militantes al proletariado industrial, debe ejercer una influencia positiva en la comprensión y desarrollo de las ideas del socialismo científico y el marxismo leninismo por parte de nuestra gente. La formación y capacitación práctica y teórica es una prioridad del partido para sus militantes.
  4. El partido adecuará su organización a estas prioridades.

A continuación se reproducen los contenidos del documento aprobado en la conferencia, para conocimiento del público general:

 

1. La lucha por reconstituir el Partido Comunista

El movimiento comunista en España se encuentra en una situación similar a la del marxismo ruso en la década de 1890. En esa época, con el auge del movimiento espontáneo de la clase obrera, los círculos marxistas rusos comenzaron a lanzarse a la agitación política en el movimiento obrero, siguiendo sobre todo el ejemplo de la Unión de Lucha para la Emancipación de la Clase Obrera, impulsada por Lenin en San Petersburgo. Las y los comunistas actualmente en España no tenemos un partido unificado, sino un movimiento disperso en diversos círculos y organizaciones que se reclaman del marxismo-leninismo. Algunos son círculos de propaganda, otras son organizaciones comprometidas de lleno en las luchas espontáneas de las masas, otras son organizaciones de carácter mixto e incluso hay algunos círculos comunistas organizados como fracciones opositoras dentro de partidos reformistas. La dispersión no solo es práctica, sino también teórica. Cada círculo, cada organización que se reclama del marxismo-leninismo, lo hace bajo su interpretación unilateral, partiendo de su propia experiencia particular. Así, las y los comunistas estamos recluidos en pequeños grupos sin apenas relevancia entre las masas obreras y con una visión excesivamente unilateral del desarrollo de la lucha de clases. Es una tarea inmediata y fundamental la reunificación del movimiento comunista disperso en tan pequeños grupos sobre la base de una línea consecuentemente marxista-leninista. Sin embargo, esto no quiere decir que debamos concebir la reconstitución del Partido Comunista como una mera convergencia de círculos y organizaciones de la que resultaría un partido con un programa y una táctica “de consenso”. Ello iría no solo contra nuestra experiencia reciente en el PCE y en el PCPE, sino también contra la experiencia histórica del movimiento comunista internacional. La reconstitución del Partido Comunista será el resultado del desarrollo de la lucha ideológica entre los círculos y organizaciones que se reclaman del marxismo-leninismo. En esta lucha, ciertamente habrá círculos y organizaciones que converjan en el combate por una línea justa y contra las visiones incorrectas que desvían al movimiento comunista de sus tareas revolucionarias. Pero en esta lucha también habrá sectores que, pese a autodenominarse como marxistas-leninistas, se pondrán en evidencia como obstáculos para la reconstitución partidaria del comunismo. A su vez, la reconstitución del Partido Comunista será resultado del trabajo de los grupos comunistas por fundir el marxismo-leninismo con el movimiento obrero. Sin embargo, la lucha ideológica contra otras corrientes revolucionarias, progresistas o incluso reaccionarias, no es ni un pasatiempo ni un mero ejercicio intelectual, sino un trabajo por dotar al movimiento obrero de una orientación consecuentemente revolucionaria y acorde con los intereses que desde el marxismo-leninismo entendemos que son los verdaderamente correspondientes a los del proletariado: la revolución socialista y la dictadura del proletariado como periodo político de transformación de la sociedad capitalista en sociedad comunista.

Es partiendo de esta valoración de la situación actual del movimiento comunista español que en la conferencia de unidad de abril de 2014 que dio lugar a nuestro PTD formulamos esta tesis para nuestra táctica-plan: “Debemos subordinar los intentos de unidad comunista al objetivo de la reconstitución del Partido Comunista, concretamente, al objetivo de la fusión del marxismo-leninismo con el movimiento obrero. El PCE-IU no sirve para este fin porque carece de la estrategia revolucionaria que exige el marxismo-leninismo. Los partidos comunistas sectarios tampoco sirven para este fin porque carecen de la táctica de fusión con las masas obreras que también exige el marxismo-leninismo. Esto no significa que parte o la totalidad de estas organizaciones no pueda evolucionar positivamente; pero no debemos esperar a que lo hagan, precisamente porque lo harán tanto y más rápidamente cuanto antes nos convirtamos en una demostración viva de esa fusión del marxismo-leninismo con el movimiento obrero.”