Informe Político del Comité Central [11/03/2017]

Partido del Trabajo Democrático
Jueves, 30 Marzo, 2017

Los primeros meses del 2017 han venido a evidenciar que la famosa frase "año nuevo, vida nueva" es, precisamente, tan sólo una frase famosa. El capitalismo mundial sigue intentando remontar el vuelo y para ello las recetas neoliberales, de ajustes y recortes, son su herramienta favorita. A coro, la oligarquía entona el fin de la crisis, pero basta con una mirada un poco atenta a la realidad para comprobar que tal consigna no se corresponde con ella. Si vamos un paso más allá y escarbamos tras las cifras y los discursos de los principales políticos al servicio de la clase dominante, hallamos una situación de notable empeoramiento en las condiciones de vida y trabajo de la mayoría trabajadora de los países de capitalismo desarrollado. La misma parte de la sociedad que ha generado la riqueza suficiente para retomar el pulso económico (la clase obrera) es, a su vez, la principal damnificada.

Trump "el hostil"

El nuevo jefe de la Casa Blanca está provocando convulsiones a nivel nacional e internacional. La política de deportaciones de personas en situación de ilegalidad ha aumentado su rigidez y dureza; con un discurso que pretende que la población estadounidense asocie "inmigración" con "delincuencia". Trump parece que ha recogido el legado de Obama, cuyo mandato cuenta con el dudoso honor de tener las mayores cifras hasta la fecha en materia de deportaciones con 2,8 millones de personas en ocho años. Junto con esta "masa delincuente", los demócratas son los responsables principales, según el nuevo presidente, de la situación actual de Estados Unidos. No ha tardado en "dar boleto" a medidas aprobadas por Obama, como la regulación (laxa) que éste puso en marcha para limitar la especulación financiera y desmantelar el llamado Obamacare (Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible). En su primer discurso en el Capitolio, Trump exclamó que “la antorcha está ahora en nuestras manos. Y la usaremos para iluminar al mundo. Estoy aquí esta noche para entregar un mensaje de unidad y fuerza”1; pretende que el Congreso abrace la renovación del Espíritu Americano aunque, de momento, muchas de sus promesas electorales en torno a mejorar las infraestructuras y la economía del país no se plasman en planes y medidas concretas. 

Y el enemigo principal es...¡China!

A nivel internacional, también se ha mostrado duro y agresivo, tanto con aliados como enemigos. Su principal fijación es el gigante asiático. China ha sido dictaminada como principal rival mundial y la tensión entre ambos países aumenta rápidamente. Casi todos los reproches que desde Washington se lanzan contra el país más poblado del mundo son del ámbito económico. Trump ve en China un competidor "desleal", que vende más barato, compra petróleo a países como Irán, establece transacciones en las que ambas partes resultan beneficiadas (win-win), etc. Varias de las grandes multinacionales prefieren ubicarse allí antes que en USA, hecho que Trump interpreta como que China quita el trabajo a los obreros estadounidenses (como si la decisión de llevar sus empresas fuera del país la tomase Beijing y no los accionistas de tales empresas). En verdad, lo que USA achaca a China es tener una economía más dinámica y competitiva que la de las viejas potencias imperialistas; esto es lo que le resulta intolerable.

La intención de Estados Unidos de bloquear el acceso de China a las islas artificiales del Mar del Sur ha provocado que el gobierno chino declare que esa actitud sólo puede desembocar en un enfrentamiento militar.  Contrasta esta beligerancia mostrada desde la Casa Blanca hacia China con la "amable" relación que actualmente mantiene con la Rusia de Putin. Parece que pronto se reunirán los máximos dirigentes de ambos países. Veremos si las tensiones históricas ruso-americanas dan algún tipo de giro o el acercamiento de los dos mandatarios se queda en "agua de borrajas".

Trump también ha reiterado la intención de aumentar el gasto militar para modernizar un ejército, según él, anticuado. Sobre las armas nucleares ha manifestado que USA debe estar a la cabeza de dicha carrera. Como sus predecesores, tilda a la República Popular Democrática de Corea de "peligro para todo el mundo".

El “trumpismo” es, en definitiva, fruto de las contradicciones dentro de la oligarquía estadounidense sobre la forma de afrontar el fin de la hegemonía del imperialismo norteamericano en un mundo donde le salen competidores. No es ninguna novedad que en la política estadounidense afloren de manera intensa contradicciones de este tipo. No olvidemos la Guerra Civil de 1861-1865, los conflictos por la orientación ante las dos grandes guerras interimperialistas del siglo XX, o el debate entre el detente, el rollback y el containment durante la Guerra Fría.

La Alianza en tensión

Las relaciones con la UE tampoco atraviesan su mejor momento. La posibilidad de la creación de un ejército propio europeo (el viejo sueño alemán) no ha gustado al otro lado del Atlántico. La preocupación general parece que girar entorno a la financiación de la OTAN. Trump no está dispuesto a que fondos de la "Alianza" puedan ir destinados a crear esta fuerza armada independiente. Ha reclamado, además, a los países miembros que paguen su parte y se olviden de esta iniciativa. Desde la época de la Guerra de Irak no se vivían tales controversias dentro del bloque imperialista occidental. Hace poco más de un mes, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, situaba a USA dentro de las "amenazas exteriores" que afronta la UE, junto con Rusia, China y el terrorismo fundamentalista islámico. Las relaciones transatlánticas parecen mostrar que Trump no quiere movimientos que no sean dirigidos por él dentro del bloque imperialista y, a su vez, que desde Bruselas se tenía predilección manifiesta por Hillary Clinton y el partido demócrata, como expresión del "neoliberalismo progresista".

Para colmo, a finales de enero la canciller alemana, A. Merkel, y el primer ministro chino, Li Keqiang, se manifestaron a favor de un estrechamiento de los lazos comerciales, en un indicio de una alianza global entre ambas potencias en oposición a la agenda proteccionista del presidente estadounidense. China mueve ficha ante la hostilidad estadounidense y Alemania quiere asegurarse seguir siendo el país preponderante del "viejo continente".

UE: Un proyecto erosionado

El proyecto europeo iniciado a mediados del siglo pasado está comenzado a dar serias muestras de desgaste y falta de rumbo. Lo que antaño fuese un bloque "unificado" frente al peligro que suponía para el capitalismo la existencia de la Unión Soviética y el bloque del Este, se estremece ante el choque de intereses de las grandes potencias, las crecientes desigualdades de los países miembros y su visión sobre el futuro del proyecto. El Brexit, la amenaza de un posible Frexit (debido al continuado ascenso de Le Pen en el país galo), las controversias con USA, la agitación social desde que estallase el crack de 2008, etc, han provocado que el Occidente europeo ya no sea visto con ese halo cuasi místico de épocas pretéritas, espejo para el futuro de la humanidad.

Así lo reconocía Jaen Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, al afirmar que la UE tenía cinco posibles caminos: La primera opción es el business as usual, o seguir como hasta ahora, algo que no parece responder al clima general de insatisfacción. La segunda, reducir la UE a un mero mercado, opción que quizás habría evitado la salida del Reino Unido pero que supondría renunciar a sesenta años de construcción política. La tercera, avanzar mediante “cooperaciones reforzadas” o “coaliciones de voluntarios”, grupos de países dispuestos a hacer más juntos en temas como la defensa, opción por la que se inclina Berlín. La cuarta opción, que también tiene sus adeptos, implicaría devolver algunas competencias a las capitales: “Hacer menos pero de forma más eficiente”. Y la quinta y última, hacer todo todos juntos, una idea para la que quizás a estas alturas ya no queden seguidores. 

Vemos pues lo ingenuas y idealistas que son las teorías postmodernas que conciben la conformación de un "Imperio" que unifique los intereses de todas las potencias imperialistas y tienda a la eliminación de las controversias y tensiones entre ellas; todo lo contrario, la esencia competidora que el capitalismo tiene en su seno, no puede más que conducir una y otra vez, a veces con más intensidad y otras con menos, a choques y trifulcas entre los intereses económicos y políticos de las potencias dominantes.

¿Hay posibilidades de lucha dentro del marco europeo?

A pesar de que este asunto requiera de estudio, reflexión, debate y comprobación práctica, hay que tener muy en cuenta las voces que inciden en la necesidad de coordinar la lucha de clases a nivel europeo (y más allá del continente, por supuesto). Si la UE es un herramienta supranacional que los capitalistas crearon a mediados del s.XX para, por un lado, frenar la influencia soviética y, por otro, ser más eficientes en la explotación y opresión de las clases trabajadoras de los países integrantes y de los dependientes, tiene todo el sentido del mundo poder colectivizar la lucha contra las políticas oligárquicas más allá de las realidades nacionales. Peter Mertens, presidente del PTB, en una entrevista reciente expresaba que "tenemos que cambiar Europa en sus mismos principios; hacer reformas pequeñas o simbólicas no es suficiente. Un cambio radical implica considerar los papeles del BCE y de la Comisión, eliminar el Pacto de Estabilidad y hacer otras muchas cosas. Necesitamos una Europa construida sobre la solidaridad entre los países europeos."2

A fin de cuentas, la pregunta es ¿Consideramos que hay un marco de lucha de clases en el seno de la UE? Y si nuestra respuesta es afirmativa… ¿Hay que luchar por reformas en el seno de la misma? ¿Luchar por reformas implica abandonar cualquier enfoque secesionista? ¿O abandonar la reivindicación de la soberanía nacional? Si consideramos que sí hay que luchar por reformas en la UE… ¿Es preciso organizarse a nivel de la UE? ¿Y bajo qué parámetros? ¿Con qué contenidos y programa? ¿Qué estrategia y táctica? ¿Qué política de alianzas de clase?

Estos son los parámetros del debate que proponemos desde el partido.

La economía reflota pero, ¿para quién?

Examinando las cifras europeas a nivel macro, las principales potencias han recuperado terreno en su lucha contra la tendencia decreciente de su tasa de ganancia. La eurozona creció un 1,7 % en 2016 y sigue propulsada por los vientos de cola que proporcionan los bajos precios de la energía, la depreciación de su moneda ante el dólar, unos tipos de interés que permiten una financiación barata -aunque todos esos vientos no han hecho más que amainar en los últimos meses- y bebiendo de las mieles de los recortes impuestos a la mayoría trabajadora.

En un contexto de excepcionales incertidumbres globales, la economía española sigue fuerte. La Comisión Europea prevé crecimientos ligeramente por encima del 2% en 2017 y 2018 y apunta que España “sorprende al alza”, aunque detecta ya “signos de desaceleración”. Bruselas es menos optimista por el lado fiscal: prevé un déficit del 3,5% del PIB este año, cuatro décimas por encima del objetivo (y dos décimas más que hace tres meses). Europa, en fin, no se fía: detecta “incertidumbre respecto al impacto de las recientes medidas fiscales”, por la posibilidad de que Hacienda recaude menos de lo esperado con la última subida de impuestos.  Pero ojo, la economía española sigue lastrada por un endeudamiento formidable, y por una frágil situación fiscal que puede provocar enormes quebraderos de cabeza si los riesgos globales acaban generando inestabilidad y un nuevo arreón en las primas de riesgo. El déficit de 2017 es especialmente preocupante: si Bruselas tiene razón, el agujero fiscal acabará cuatro décimas por encima del objetivo (3,1% del PIB). En el examen del proyecto de presupuestos de enero, Bruselas preveía un 3,3%. Y ya entonces avisó al Gobierno de que debe “estar listo para tomar medidas adicionales” si incumple las metas. Esas cuatro décimas de incumplimiento se traducirían en un ajuste extra de casi 4.300 millones, a través de recortes del gasto público o de subidas de impuestos. 

Así pues, la dirección política de la oligarquía no ha variado y las grandes fortunas capitalistas reflotan a fuerza de aplicar sin pudor las recetas de austeridad que asfixian y empobrecen a las amplias masas. España devolvió a finales de 2016 otros 1000 millones euros anticipados de los 41.300 que percibió como rescate en 2012. El gobierno Rajoy está dispuesto a hacer cuantos recortes sean necesarios para tener contentos a los capitales españoles y europeos.  

España: país de ERE´s

Los expedientes de regulación de empleo (ERE) han afectado a casi 1,2 millones de trabajadores en los primeros cinco años de vigencia de la reforma laboral impulsada por el primer Gobierno de Mariano Rajoy, que ha provocado una devaluación del mercado laboral sin precedentes en la historia reciente del país. La Estadística de Regulación de Empleo del Ministerio de Empleo señala cómo entre 2012 y noviembre del año pasado 68.783 empresas presentaron 89.665 EREs que conllevaron 235.914 despidos y 733.747 suspensiones de contrato. A esos 969.661 afectados hay que sumarles 228.085 reducciones de jornada, lo que eleva la cifra de damnificados a 1.197.746 trabajadores. Todavía durante 2016, con el PIB creciendo un 3,2%, unas 3.673 empresas presentaron 4.896 EREs que conllevaron 22.240 despidos y 44.386 suspensiones de contrato, a los que hay que sumar 7.657 recortes de jornada (datos de Empleo hasta noviembre). 

El principal efecto negativo de la reforma laboral ha sido la devaluación de las condiciones de los contratos por la vía de los ERE. Ha pasado un poco como con los convenios: se han renovado más de los que se esperaba pero con peores condiciones salariales y sociales. De hecho, el 92,7% de los ajustes de plantilla (83.114 de 89,665) se cerraron con acuerdos. Sin embargo, anota, “la estadística no refleja las condiciones de esos acuerdos. Creció la conflictividad, y hubo más presión a los trabajadores y peores condiciones para los despedidos, y a menudo para los que seguían en la plantilla, que antes de la reforma”. Sin embargo, esta conflictividad no se ha reflejado en el número de horas perdidas por huelgas, que se encuentra en mínimos del periodo parlamentario desde 1978. Esto es un indicador del retroceso de las ideas y cultura socialistas entre la clase obrera y de la debilidad relativa de las organizaciones sindicales para movilizar.

La evolución de los ERE revela otras particularidades. Más de la mitad de los afectados (608.746, el 52%) fueron trabajadores de la industria, que es a la vez el sector con menor porcentaje de despidos (71.146, un 11,68%), el segundo con menos reducciones de jornada (11,5% por un 9,5% en el campo) y el que mayor volumen de suspensiones acumula (477.499, el 78,4%). Por el contrario, casi un tercio de los empleados del sector servicios afectados por ERE (136.935, el 31,4%) fueron despedidos, mientras las reducciones de jornada afectaban a otro 32,5% (141.846) y las suspensiones se quedaban en un 42,2% (184.180) cuando en el resto de las ramas, incluida la construcción, no bajaban del 69%. Una de las causas principales de ese cuadro sería el diferente peso de los sindicatos en cada sector, cuya potencia en la industria ha permitido reducir el impacto de los despidos y los recortes de jornada, mientras que la presencia sindical es menor en los servicios. La mayor presencia de mujeres empleadas en este sector ha incrementado la brecha de género.

Sobre todo las grandes empresas -de más de 250 trabajadores- han endurecido los ERE´s por el temor al fin (o a la reforma) de la legislación laboral vigente. Son las que tienen el potencial económico suficiente como para acometer regulaciones y adelantarse a un posible cambio de "las reglas del juego".

¿Minijobs en nuestro país?

Los sindicatos mayoritarios dicen a las claras que las consecuencias principales de la reforma laboral del PP son: mayor precariedad, más temporalidad, peores jornadas, trabajos menos cualificados y salarios más bajos. Ciertamente, los trabajos a tiempo parcial no paran de crecer, suponiendo al cierre de 2016 ya el 15%. De los 2,83 millones de personas con trabajos de jornada parcial un 2,05 son mujeres, lo que supone el 72%. Una encuesta realizada por la EPA en torno a la cuestión revela que el principal motivo para emplearse en trabajos de jornada parcial es no encontrar empleos a jornada completa.

Otro dato significativo es que el 91,4% de los contratos que se firman son temporales. La tasa de temporalidad ha llegado ya a doblar la media europea, situándose alrededor del 26%, sólo superada por Polonia.

Una mayoría en crisis

Ni hablar se puede, con los datos mencionados, de una salida de la crisis o al menos no desde la óptica de la mejora de las condiciones de venta de la fuerza de trabajo en el mercado. El crecimiento de la economía española por encima del 3%, las mareantes ganancias del IBEX 35 (más del doble que el año anterior) y el mantenimiento de la agenda económica dictada por Bruselas, muestran con nitidez que la recuperación económica es una realidad privatizada por una minoría de la sociedad: súper beneficios para unos pocos, aumento de la pobreza y empeoramiento de condiciones laborales y de vida para la inmensa mayoría.

¿Cómo va la política parlamentaria?

Desde que, finalmente, Rajoy ganase las elecciones ha mantenido el rumbo que su partido viene desarrollando desde hace años. En España nada cambia (al menos a mejor) y, para colmo, se están viviendo bochornosos escándalos judiciales, entre los cuales destaca el  relacionado con "la sangre azul". La Casa Real y su órbita tiene absoluta amnistía para hacer y deshacer a su antojo. Tal cosa, contrasta con condenas a la libertad de expresión de algunas personas que se atreven a denunciar las vergüenzas del régimen social en el que vivimos.

El carácter de intocable que tiene la Jefatura del Estado se debe principalmente al papel central que tiene a la hora de coordinar y aminorar las contradicciones que existen entre distintas facciones de la clase dominante española, muy en la línea de la Restauración Borbónica. Que el Régimen del 78 se mantenga políticamente estable, se debe entre otras cosas, a la existencia de una figura mediadora entre las partes de la oligarquía que disfrutan del status quo. El hecho de que esta figura tenga un carácter hereditario da un plus de estabilidad a esta alianza. Sin ella, la pelea por el control de aparato del Estado y de las políticas estratégicas no tardaría en recrudecerse. Hablamos, por supuesto de la gran burguesía central, la catalana, la vasca y sus respectivas medianas burguesías.

Desahucios diarios, subidas de los suministros básicos, saqueo de las pensiones, apoyo a los tratados comerciales que ponen aun más de rodillas a los gobiernos nacionales ante las multinacionales y grandes corporaciones, sumados al empeoramiento de las condiciones laborales explicadas más arriba, constituyen la política oligárquica aplicada día a día por el gobierno Rajoy. Este gobierno está dispuesto a no desviarse un ápice de los dictados de Bruselas y más cuando es el único partido fiable actualmente para los grandes empresarios y banqueros. Al menos, mientras el PSOE siga con su batalla interna y Ciudadanos no logre un avance de su peso político, el Partido Popular seguirá siendo la apuesta política de la clase dominante. A pesar de ello, parece seguir aumentando sus pronósticos electorales y, con el apoyo de Ciudadanos, rozaría la mayoría absoluta (ahora mismo la relación es algo convulsa puesto que el PP no está prestando atención a los acuerdos alcanzados con la formación naranja y ésta ha concertado reuniones tanto con el PSOE como con Unidos Podemos para procurar sacar adelantes ciertas propuestas).

PSOE: Ser o no ser

Esta es la dicotomía esencial que resume la situación interna de los "socialistas". Tras el golpe dado a Pedro Sánchez y la instauración de la Gestora como dirección transitoria, Susana Díaz se colocaba bien para ascender al "trono" del partido. Patxi López fue el primero en lanzarse a competir en tal carrera pero las encuestas muestran como su proyecto se desinfla y Pero Sánchez, que les ha salido peleón, sube como la espuma y va a dar la batalla por volver a ser el jefe. Para ello, acaba de fichar a un rival histórico de Susana en Andalucía, como es Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Pedro sabe que el territorio andaluz será clave en la elección y pretende debilitar los apoyos de Díaz en su propio feudo.

Pero, ¿qué es lo que está en juego en el PSOE? ¿es la dirección del partido lo único que se halla en liza? Haber favorecido el ascenso de Mariano Rajoy a La Moncloa le ha costado caro al grupo socialista. Su credibilidad se ha visto muy mermada y los apoyos tradicionales de la socialdemocracia comienzan a ver que el PSOE es un partido al servicio de las grandes corporaciones bancarias y empresariales. Si la misión del PSOE ha venido siendo desde hace décadas, incidir en la clase obrera y el pueblo trabajador para mantenerlo bajo la influencia de la ideología dominante, es decir, para que los asalariados aceptemos el capitalismo como "sociedad definitiva", debe cuidar mucho el atuendo con el que sale a escena. No puede asemejarse demasiado al PP (al menos no en la vestimenta) pero tampoco puede, desde el boom de Podemos, escorarse hacia la izquierda pues la clase dominante podría quitarle su confianza como partido capaz de defender y asegurar sus intereses. La reivindicación de querer ser "la izquierda posible" es tremendamente ilustrativa. El PSOE intenta continuar siendo la alternativa al PP, pero no una alternativa para la clase obrera y el pueblo, sino para la oligarquía y el bloque dominante burgués. Es a esa minoría social a la que pretende mostrar su utilidad, como fuerza aun capacitada para "domar" a las masas y mantener la paz social. La lucha interna gira, por tanto, en torno a las diversas vías para lograr esto, siendo Susana la opción más derechista y Pedro el adalid del "socialismo democrático".

Podemos: el "laborismo" toma el control

Vistalegre II sentenció a unos y aupó a la cima a otros. Errejón perdió la batalla por conquistar la cumbre e Iglesias y su equipo consiguieron el monopolio político-organizativo de la formación morada. Irene Montero ha sido investida nueva nº2 del partido, como ejemplo representativo de lo sucedido en Vistalegre.  La consigna principal del equipo de Pablo en la macro-asamblea abogaba por "un Podemos con un pié en las instituciones y otro en la calle", lo que supone un nuevo viraje hacia la izquierda, hacia los movimientos sociales y también hacia algunos conflictos dentro del mundo obrero, como por ejemplo Coca-Cola.

Podemos a nivel institucional aprieta en reformas que permitan paliar al menos los efectos más nocivos de la crisis. La lucha contra la pobreza energética, sus esfuerzos por el aumento del salario mínimo interprofesional, la derogación de los puntos más sangrantes de la reforma laboral de 2012, son muestras de ello. Un número importante de los colaboradores más cercanos al líder proceden de los movimientos sociales, lo cual puede resultar útil para dar impulso a movilización social. A finales de 2016, cuando los sindicatos mayoritarios anunciaron en diversas convocatorias que darían cien días de tregua al gobierno del PP antes de tomar medidas más contundentes (pudiendo llegar incluso a la convocatoria de una huelga general) desde la dirección de Podemos no tardaron en apoyar tal intención e incluso se comprometieron a que, la existencia de Podemos, resultase un elemento diferencial. Recientemente, los dirigentes de CCOO y UGT denunciaban públicamente que las organizaciones empresariales no daban muestras de querer desbloquear la negociación colectiva. La cuestión esencial en disputa es la subida salarial. La patronal pretende que los sindicatos acepten una congelación salarial y el 1,5%, más una subida adicional ligada a elementos de productividad y de absentismo. La propuesta de los sindicatos principales oscila entre subir el salario entre el 1,8 y el 3 %, cifras que Toxo considera "más que razonables". Agotados dos tercios del tiempo concedido a Rajoy y la patronal para unas negociaciones satisfactorias, el silencio empresarial parece mostrar que la clase propietaria no tiene intención de ceder un ápice en sus pretensiones de seguir demoliendo derechos laborales y sociales, con las nefastas consecuencias que ello tendría sobre la mayoría trabajadora y sus familias. 

Habrá que estar al quite sobre las iniciativas de movilización que estos actores sociales puedan emprender para retomar una agitación social que parece volver a latir con motivo del "escándalo real", el rechazo a la violencia machista y sobre todo, la lucha que están protagonizando los trabajadores de la estiba. 

Si Podemos retoma la movilización social tendremos que tener muy presentes las prioridades partidarias para no vernos arrastrados por la corriente del movimiento espontáneo, sino para intervenir cuando sea necesario y para avanzar hacia nuestros objetivos. Pablo Iglesias parece querer que su partido se dirija a nuestra clase y organizar un amplio movimiento que tenga a Podemos como vértice. Este viraje de actitud y acción puede servirnos para aprovechar debates sobre temas relevantes que salten a la palestra mediática y "colar" nuestro discurso así como difundir agitación y propaganda comunistas a colación de las movilizaciones. 

Estibadores: prosigue la resistencia económica de la clase obrera

En la resolución publicada en diciembre hablábamos de la desactivación política de la clase obrera (lo que hemos venido a llamar "Zona Cero"). Mientras, a nivel sindical, nuestra clase brega de forma cotidiana con la burguesía y en algunos sectores se consigue dar una respuesta en forma de lucha por no seguir retrocediendo en derechos. El conflicto de Coca-Cola -que ya supera los tres años de batalla contra viento y marea-, la próxima huelga general educativa del 9 de marzo y, principalmente, el conflicto de los estibadores dan muestra de la fuerza que las masas trabajadoras tenemos, en especial en ciertos sectores.

La resistencia sindical de las plantillas de grandes empresas del sector productivo siguen siendo el puntal para intentar contener los continuos atropellos de la patronal y la clase propietaria. La eficacia de esta lucha, por ahora, no está al alcance de ser igualada ni por la vía institucional ni por otros medios de lucha. Asediados tanto por la dirección de la empresa como por el gobierno español (que ya ha aprobado un Real Decreto para liberalizar el sector) y la UE, los estibadores mantienen la pelea y esperan que en el Congreso se logre una mayoría alternativa al PP que permita reiniciar el diálogo entre los sindicatos del sector, la patronal y el gobierno. Esta lucha ha dado un nuevo impulso a toda la clase obrera y nos ha recordado la importancia de organizarnos en nuestros centros de trabajo. Su repercusión no se ha limitado a la escala estatal, sino que ha trascendido a nivel internacional pues el enfrentamiento arranca cuando la patronal europea ha presionado al gobierno de Rajoy para que cumpla la legislación de la UE; por supuesto, el PP no ha tenido inconveniente.

Nuestras tareas: La Mayoría y el nuevo modelo organizativo

Este es el panorama general y particular en el que nuestro PTD tiene que procurar desarrollar acertadamente su labor revolucionaria. En la ya citada resolución de diciembre fijábamos unas prioridades para estar en condiciones de producir y distribuir los postulados políticos socialistas que ayuden al movimiento obrero a ir resolviendo la lucha de clases en favor de las fuerzas del trabajo. El PTD ha apostado por condensar la capacidad comunicativa principalmente en el órgano de expresión que hemos denominado "La Mayoría". Es nuestra revista política, de momento en formato online, pero con el objetivo de conseguir su impresión y distribución física. De no haber completado (al menos en un alto porcentaje) los mandatos conferenciales no podríamos contar con este medio; nos dimos tres meses para cimentar el nuevo organigrama y en gran medida se ha cumplido la tarea. 

Para sostener e impulsar un medio de comunicación de estas características se necesitan una serie de elementos que podrían sintetizarse en:

1. Dedicación casi exclusiva de algunos miembros del CC a la dirección política e ideológica de las campañas y ejes discursivos, lo que implica la elaboración de resoluciones que indiquen las motivaciones partidarias y contengan un análisis general teórico así como los objetivos que perseguimos. Una vez seleccionado el "trabajo" como eje discursivo central y "el empeoramiento de las condiciones laborales" como aspecto principal, la Dirección debe adentrarse en tal campo y producir propuestas concretas que sirvan para que los Grupos de Propaganda y Agitación tengan un orientación suficiente para desplegar su labor productiva.

2. Necesidad de llevar a cabo la actividad formativa por parte de toda la militancia y a todos los niveles. La formación no se reduce únicamente al Plan Central, sino que tanto los boletines internos como las publicaciones semanales (y otros materiales que puedan estimarse oportunos) son también material de obligado estudio y discusión en todos los órganos del Partido.

3. Estabilizar el nuevo modelo con un centro dedicado a guiar la línea editorial, unos grupos centrales trabajando con planificación en base a los acuerdos y grupos de distribución activos que permitan un feedback constante con la clase obrera que actualmente nos orbita. La creación de círculos obreros (así como la entrada de obreras/os al Partido), serán síntomas del acierto de nuestra actividad y servirán para la difusión de los posicionamientos del PTD y la expansión de las ideas comunistas.

Algunas conclusiones

1. La situación internacional, a pesar de mantener el orden de las cosas, se encuentra en un momento convulso, con fricciones dentro del bloque imperialista dominante. Todo debilitamiento por las contradicciones interimperialistas así como las que se dan entre éstos y los dependientes, deben ser tenidas en cuenta y aprovecharlas para debilitar al enemigo, desnudando sus vergüenzas y golpeando en los puntos donde se muestre más vulnerable. El debate sobre el futuro europeo puede servirnos para plantear la coordinación de la unidad obrera a nivel continental para aunar fuerzas contra Bruselas, a sabiendas de que el socialismo es la única manera de salir del capitalismo en crisis.

2. La política de ajustes y recortes no es coyuntural sino que se ha convertido en estructural. Por tanto, debemos manejar los planes y el programa del enemigo, del rival (el reformismo pequeñoburgués) y el propio. Nuestro programa mínimo debe inspirar la producción agitativa y la propaganda debe atinar, sobre todo, en las formas de transición del capitalismo al socialismo así como en la necesidad de recorrer ese camino para salir del remolino en el que el capital ha metido a la humanidad. Conectar nuestras medidas inmediatas con el programa máximo. 

Para ello, necesitamos materiales de calidad, es decir, correctos en contenido y útiles para la clase obrera. Hay que aumentar la cantidad de materiales agitativos para remover las cabezas, sobre todo de los obreros medios y publicar materiales de propaganda que demuestren capacidad de análisis y visión de futuro, así como confianza en lo que decimos y proponemos.

3. Tenemos que pulir lo más rápido posible los desbarajustes que ya hemos detectado aplicando medidas sencillas y eficaces. Tenemos que hacer mejor las cosas, no conformarnos con "lo de siempre", y más que nadie los dirigentes tomar conciencia de las bases del proyecto para actuar en consonancia. Las dificultades no tenemos por qué resolverlas de forma individual, sino que debemos recurrir a la estructura para atajar los problemas que se no sepamos o no podamos solventar.

4. Debemos ponernos manos a la obra para cumplir el "esquema" de campañas que se recoge en la resolución sobre el trabajo y así dar sentido a todo el organigrama interno.