La chispa de la felicidad incendia la pradera en Fuenlabrada

J. Antonio C.C
Martes, 8 Septiembre, 2015

Lunes 7 de septiembre a las 6:30 horas; a pesar de la lluvia una concentración de unas 300 personas de todas las edades esperaba, frente a las puertas de la planta de Coca-Cola de Fuenlabrada, la llegada de los 47 trabajadores que iniciaban su retorno de mañana al trabajo. Posteriormente lo haría el turno de la tarde incorporándose al trabajo 38 trabajadores más.

 El recibimiento emotivo, grandioso entre aplausos, y “¡vivas a la clase obrera!”; música y canciones emulando la lucha de los trabajadores y de las 300 espartanas. Alegría y abrazos por doquier, apretones de manos solidarios; todos juntos fundidos en el crisol de la solidaridad, sintiendo la fuerza solidaria de la clase obrera, que ha impedido el cierre de la planta motivado por los planes que los accionistas planean realizar para obtener beneficios millonarios con la macro fusión europea, según el acuerdo de fusión remitido por Coca-Cola al regulador bursátil de Estados Unidos, la SEC.

Debemos recordar que la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo declararon nulo el ERE de Coca-Cola Iberian Portners. Sin embargo, la dirección de la empresa aún se resiste a cumplir las sentencias que anulan el ERE, esperando un nuevo pronunciamiento de la Audiencia Nacional que determine si las incorporaciones de trabajadores ofrecidas por la empresa se ajustan a la ley. Finalmente este órgano se pronunció en julio, dando tres días para reincorporar a los trabajadores a la plantilla. Hasta el día de ayer la planta no había vuelto a abrirse y aun hay una concentración el  jueves 10 de septiembre frente a la Audiencia Nacional para asegurar la reincorporación de los 130 compañeros.

Hay que subrayar que han sido la larga lucha y la determinación de los trabajadores, así como la solidaridad del conjunto de los barrios obreros de Madrid, las que han ejercido una presión enorme sobre la empresa y los tribunales, haciendo recular en sus objetivos de despidos de trabajadores y cierre de la planta. Aun así el Comité de Empresa ha informado que este asunto no está resuelto al cien por cien, por lo que los trabajadores de Coca Cola tendrán que mantenerse aún vigilantes para asegurar que se puedan recuperar, finalmente, el conjunto de los empleos.

Cuando los grandes propietarios controlan no sólo las grandes empresas, sino también el poder político, la clase obrera sólo puede confiar en su propia fuerza. Esta experiencia nos demuestra que los trabajadores no pueden confiar ni en la más favorable resolución judicial si esta no está acompañada de una sólida organización y unidad que se levante en favor de la defensa de sus intereses.

¡Enhorabuena espartan@s!

¡La lucha de la clase obrera continúa!