[Lenin] Una tendencia retrógrada en la socialdemocracia rusa

V. I. Lenin
Jueves, 27 Octubre, 2016

En nuestra próxima conferencia pretendemos continuar con el esfuerzo de clarificación de las tareas políticas que nos corresponden en el momento actual de cara a la lucha por la reconstitución del Partido Comunista. La lucha por una línea marxista-leninista, frente a las concepciones burguesas y pequeñoburguesas, mediante la propaganda, la intervención en las luchas espontáneas de las masas obreras mediante la agitación y la organización de todo ello mediante un periódico político marxista son los principales problemas que discutiremos. Asimismo, discutiremos también cómo concretar la línea de masas que el PTD ha ido formulando en documentos anteriores. Es por ello que en el contexto de nuestro debate conferencial reproducimos el siguiente extracto del texto de Lenin titulado Una tendencia retrógrada en la socialdemocracia rusa a modo de aportación al debate. Aunque el texto fue escrito en otro contexto histórico, en el que, por ejemplo, Lenin y otros marxistas revolucionarios no se denominaban aun como comunistas, sino todavía como socialdemócratas, consideramos que las cuestiones esenciales que aborda son de plena vigencia y actualidad:

La historia del movimiento obrero de todos los países demuestra que las capas mejor organizadas de los obreros son las que con mayor rapidez y facilidad asimilan las ideas del socialismo. En ellas se recluta principalmente a los obreros de vanguardia que destaca todo movimiento obrero, aquellos que se dedican por entero a la causa de la educación y organización del proletariado, aquellos que aceptan el socialismo en forma consciente y que, por propia iniciativa inclusive, elaboran teorías socialistas. Todo movimiento obrero que tiene vitalidad ha destacado a tales dirigentes obreros, a sus Proudhon y sus Vaillant, sus Weitling y sus Bebel. Y nuestro movimiento obrero ruso promete, en este aspecto, no quedarse atrás del movimiento obrero europeo. En una época en que la sociedad culta deja de interesarse por la literatura honesta, ilegal, crece entre los obreros un apasionado deseo por el saber y por el socialismo, entre los obreros se destacan verdaderos héroes que, a pesar de las terribles condiciones de existencia, a pesar del trabajo embrutecedor de la fábrica, encuentran en sí suficiente carácter y fuerza de voluntad como para estudiar, estudiar, y estudiar, y llegar a ser socialdemócratas conscientes, "una intelectualidad obrera". En Rusia ya existe esta "intelectualidad obrera", y nosotros debemos aplicar todos nuestros esfuerzos para ampliar constantemente sus filas, para que sus elevadas inquietudes intelectuales encuentren entera satisfacción, para que de sus filas surjan los dirigentes del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Por consiguiente, el periódico que quiera convertirse en el órgano representativo de todos los socialdemócratas rusos debe colocarse al nivel de los obreros avanzados, no solo no debe rebajar su nivel artificialmente, sino que, por el contrario, debe elevarlo en forma constante y estar al día en todos los problemas tácticos, políticos y teóricos de la socialdemocracia mundial. Sólo así serán satisfechos los intereses de la intelectualidad obrera, y ella tomará en sus manos la causa de los obreros rusos y, por consiguiente, la causa de la revolución rusa.

Detrás de la capa poco numerosa de los obreros de vanguardia sigue una amplia capa de obreros medios. Estos obreros también aspiran con avidez al socialismo, participan en los círculos obreros, leen los diarios y los libros socialistas, intervienen en la propaganda y se distinguen de la capa anterior sólo en que no pueden convertirse en dirigentes totalmente independientes del movimiento obrero socialdemócrata. En el diario que pretendiera ser órgano del partido, el obrero medio no comprenderá algunos artículos, no tendrá idea clara sobre algún complicado problema teórico o práctico. Pero de ahí no debe deducirse, de ninguna manera, que el diario debería descender al nivel de la masa de sus lectores. Por el contrario, es precisamente un deber del diario elevar el nivel de sus lectores y ayudar a seleccionar, de entre la capa de obreros medios, a los obreros de vanguardia. Absorbido por la actividad práctica local, interesado sobre todo por la crónica del movimiento obrero y por los problemas más inmediatos de la agitación, ese obrero debe vincular cada uno de sus actos con las ideas de todo el movimiento ruso, su misión histórica, los objetivos finales del socialismo, y por eso el diario, cuya masa de lectores está constituida por los obreros medios, debe vincular imprescindiblemente el socialismo y la lucha política con cualquier problema local limitado.

Por último, detrás de la capa media sigue la masa de las capas inferiores del proletariado. Es muy probable que el diario socialista resulte total o casi totalmente inaccesible a esa masa (en efecto, en Europa occidental el número de votantes socialdemócratas es muy superior al número de lectores de diarios socialdemócratas); pero sería absurdo deducir de ello que el diario de los socialdemócratas deba adaptarse al nivel más bajo posible de los obreros. De ello solo se deduce que es necesario emplear con dichas capas otros medios de agitación y propaganda: folletos escritos en la forma más popular posible, propaganda oral y, fundamentalmente, hojas volantes relacionadas con los acontecimientos locales. Los socialdemócratas no deben limitarse a eso: es muy probable que los primeros pasos encaminados a despertar la conciencia de las capas atrasadas de los obreros deban adoptar la forma de una actividad educativa legal. Es muy importante para el partido aprovechar esa actividad, orientada precisamente allí donde es más necesaria, enviar a los activistas legales a que roturen esa tierra virgen que luego será sembrada por los agitadores socialdemócratas. La propaganda entre las capas inferiores de los obreros debe permitir, por supuesto, la más amplia libertad a las cualidades personales del propagandista, y a las condiciones del lugar, de la profesión, etc. "No se debe confundir la táctica con la agitación -dice Kautsky en el libro contra Bernstein-. Los métodos de agitación deben adaptarse a las condiciones individuales y locales. Hay que dejar a cada agitador la posibilidad de elegir entre los medios que estén a su disposición; un agitador producirá una impresión mejor debido a su entusiasmo; otro, gracias a sus sarcasmos mordaces; un tercer, porque puede presentar muchos ejemplos, etc. A la vez que se adapta al agitador, la agitación debe también adaptarse al público. El agitador debe expresarse de modo tal que sea comprendido: debe partir de lo que es bien conocido por sus oyentes. Todo esto, se entiende, no es aplicable solo a la agitación entre los campesinos. Con los cocheros hay que hablar en forma distinta que con los marineros; con éstos, de distinta manera que con los cajistas. La agitación ha de ser particularizada; pero nuestra táctica, nuestra actividad política, debe ser única". Estas palabras de un representante de vanguardia de la teoría socialdemócrata contienen una excelente apreciación de la agitación en la actividad general del partido. Estas palabras demuestran hasta qué punto son infundados los temores de quienes piensan que la formación de un partido revolucionario, que realiza una lucha política, será un obstáculo para la agitación, que la desplazará a un segundo plano o que limitará la libertad de los agitadores. Es precisamente todo lo contrario: solo un partido organizado puede realizar una amplia agitación, proporcionar la orientación necesaria (así como los materiales) a los agitadores sobre todas las cuestiones económicas y políticas, aprovechar cada éxito local de la agitación para aleccionar a todos los obreros rusos, enviar a los agitadores al medio social o a las regiones donde puedan actuar con mayor éxito. Sólo en un partido organizado, las personas que tienen aptitudes de agitadores podrán dedicarse por entero a esta labor, con beneficio para la agitación y para los demás aspectos de la labor socialdemócrata. Esto pone en evidencia que, quien en la lucha económica olvida la agitación y la propaganda políticas, quien olvida la necesidad de organizar el movimiento obrero para convertirlo en la lucha de un partido político, se priva inclusive de la posibilidad de organizar con éxito y de manera sólida la incorporación de las capas inferiores del proletariado a la causa obrera.

Pero tal exageración de un aspecto de la actividad en perjuicio de otros, inclusive la tendencia a arrojar por la borda esos otros aspectos, amenaza con consecuencias infinitamente más funestas para el movimiento obrero ruso. Las capas atrasadas del proletariado podrían resultar completamente corrompidas, si escuchasen calumnias como la de que los fundadores de la socialdemocracia rusa sólo quieren utilizar a los obreros como medio para el derrocamiento de la autocracia; si oyesen las invitaciones a limitar su acción al restablecimiento de los feriados y de las uniones gremiales, dejando a un lado los objetivos finales del socialismo y las tareas más inmediatas de la lucha política. Esos obreros podrían tragar el anzuelo (y lo tragarían) mediante una dádiva cualquiera ofrecida por el gobierno o la burguesía. Bajo la influencia de la prédica de Rabóchaya Misl, las capas atrasadas del proletariado, los obreros no desarrollados en absoluto, pueden ser ganados por la convicción burguesa y profundamente reaccionaria, de acuerdo con la cual fuera del aumento del salario y del restablecimiento de los feriados ("los intereses del momento"), el obrero no puede ni debe interesarse por nada; que los obreros, en general, pueden y deben defender la causa obrera por su solo esfuerzo, por su "propia iniciativa", sin tratar de fundirse con el socialismo, sin pretender convertir la causa obrera en la causa entrañable y progresista de toda la humanidad. Los obreros menos desarrollados, repetimos, pueden ser corrompidos por esa convicción, pero estamos seguros de que los obreros rusos de vanguardia, los que dirigen los círculos obreros y toda la actividad socialdemócrata, los que actualmente llenan nuestras cárceles y los lugares de confinamiento, desde la provincia de Arjángelsk hasta Siberia Oriental, repudiarán indignados semejante teoría. Reducir todo el movimiento a la defensa de los intereses momentáneos significa especular con la falta de desarrollo de los obreros, dar rienda suelta a sus peores pasiones. Significa romper deliberadamente los lazos entre el movimiento obrero y el socialismo, entre las aspiraciones políticas bien definidas de los obreros de vanguardia y las manifestaciones espontáneas de protesta de las masas. Por eso, la tentativa de Rabóchaya Misl de presentarse como una tendencia particular, merece especial atención y exige una enérgica protesta. Mientras Rabóchaya Misl, tratando de congraciarse, al parecer, con las capas atrasadas del proletariado, evitaba cuidadosamente el problema del objetivo final del socialismo y de la lucha política, sin revelar su tendencia particular, muchos socialdemócratas se contentaban con menear la cabeza, en la esperanza de que con el desarrollo y ampliación de su labor, los miembros del grupo Rabóchaya Misl se librarían fácilmente, por sí solos, de sus concepciones estrechas. Pero cuando personas que desempeñaron hasta ahora el trabajo útil de un primer grado, comienzan a meter bulla en toda Europa aferrándose a las teorías del oportunismo de moda, y a declarar que se proponen sentar a toda la socialdemocracia rusa, por muchos años (si no para siempre), en un aula de primer grado; cuando, para decirlo de otra manera, personas que hasta estos momentos han venido realizando un trabajo útil, recogiendo miel en un barril, se dedican de pronto, y "a la vista del público", a verter en él cubos de alquitrán, ¡entonces tenemos que sublevarnos contra esta tendencia retrógrada!

La socialdemocracia rusa ha reconocido siempre, a través de sus fundadores, los miembros del grupo "Emancipación del Trabajo", y de las organizaciones socialdemócratas rusas que fundaron el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, estos dos principios fundamentales: 1) La esencia de la socialdemocracia es la organización de la lucha de clase del proletariado con el objetivo de conquistar el poder político, entregar los medios de producción a la sociedad en su conjunto y sustituir la economía capitalista por una economía socialista; 2) la tarea de la socialdemocracia rusa es organizar el partido revolucionario de los obreros rusos, que se propone como objetivo inmediato el derrocamiento de la autocracia y la conquista de la libertad política. Quienes se aparten de estos principios básicos (formulados con precisión en el programa del grupo "Emancipación del Trabajo" y expresados en el Manifiesto del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia) se apartan de la socialdemocracia.