[Ludo Martens] Un balance de la caída de la Unión Soviética

Ludo Martens
Lunes, 26 Diciembre, 2016

Hoy se cumplen 25 años desde la desaparición de la Unión Soviética, el primer Estado socialista obrero y campesino de la historia. Del mismo modo que el triunfo de la revolución soviética supuso un salto cualitativo sin precedentes en la lucha de la clase obrera internacional y de los pueblos oprimidos por el imperialismo, hasta el punto de poner a éste en jaque durante varios años, la desaparición de la URSS ha sido seguida por un retroceso del movimiento obrero y antiimperialista en todos los terrenos y frentes. Para las y los comunistas es fundamental extraer lecciones de esta derrota que todavía condiciona enormemente nuestra lucha por la emancipación de la clase obrera. En este sentido aprovechamos la efeméride para difundir un fragmento del artículo Un balance de la caída de la Unión Soviética, del difunto camarada y presidente del Partido del Trabajo de Bélgica Ludo Martens. El fragmento recoge los aspectos, a nuestro juicio, más relevantes de este balance y que constituyen una buena aproximación al análisis de las causas que llevaron a la desaparición del primer gran Estado socialista victorioso.

No nos olvidamos tampoco del natalicio del camarada Mao Zedong, cuyo análisis acerca de la lucha de clases en el socialismo es incorporado, si bien con matices, por Ludo Martens en su balance.

 

Gorbachov: la restauración del capitalismo

El mejor análisis de la realidad existente en los países socialistas durante el período 1956-1990 sigue siendo el que realizó en los años sesenta el camarada Mao Zedong. Hoy este análisis puede afinarse con más precisión y corregirse a la luz de los acontecimientos recientes que han ocurrido en Europa Oriental, la URSS y China.

Mao Zedong escribió:

"La sociedad socialista cubre un período histórico extremadamente largo. La lucha de clases entre la burguesía y el proletariado proseguirá hasta el final de este período. La pregunta sobre qué sistema resultará victorioso, el capitalismo o la vía socialista, siempre permanecerá abierta durante dicho período. Ello significa que el peligro de restauración capitalista sigue estando presente". "La revolución socialista realizada exclusivamente en el campo económico (en lo referente a la propiedad de los medios de producción) no es suficiente y no garantiza la estabilidad. Tiene que existir una completa revolución socialista en los campos de la política y la ideología. En el dominio de la política y la ideología, la lucha para decidir la cuestión del capitalismo frente al socialismo durará mucho. Unas décadas seguramente no serán suficientes; cien, tal vez hasta cientos de años serán necesarios para la victoria final. Durante este período histórico del socialismo tenemos que mantener la dictadura del proletariado y llevar la revolución socialista a su culminación si queremos prevenir una restauración capitalista. Tenemos que emprender la reconstrucción socialista para crear las condiciones necesarias para el tránsito al comunismo". "Antes de que Jruschov subiera al poder, las actividades de los nuevos elementos burgueses fueron limitadas y sobre todo reprimidas. Pero desde que Jruschov subió al poder y gradualmente asumió la dirección del Partido y del Estado, los nuevos elementos burgueses comenzaron a aparecer en posiciones dominantes en el corazón del Partido y del gobierno, en el campo de la economía así como en el sector cultural y en otros. Esos elementos burgueses se han convertido en una clase privilegiada de la sociedad soviética". "Incluso bajo el dominio de Jruschov y de su facción, la masa de los miembros del PCUS y del pueblo sigue las gloriosas tradiciones revolucionarias cultivadas por Lenin y Stalin, adhiriéndose al socialismo y aspirando a progresar hacia el comunismo. Un gran número de cuadros soviéticos sigue apoyando la posición revolucionaria del proletariado y el camino hacia el socialismo. Ellos están totalmente en contra del revisionismo de Jruschov". "La lucha de clases, la lucha por la producción y por la experimentación científica son los tres movimientos revolucionarios principales en la construcción de una nación socialista poderosa. Estos movimientos representan una garantía segura que permite a los comunistas abolir la burocracia, armarse contra el revisionismo y el dogmatismo y mantenerse invictos. Constituyen la ulterior garantía que permitirá que el proletariado se una a las grandes masas trabajadoras y practique una dictadura democrática. Debemos asumir que, en ausencia de esos movimientos, los terratenientes, los agricultores ricos, los contrarrevolucionarios, los elementos confusionistas y otras criaturas de diferentes clases quedarán a su libre albedrío. Más aún, supongamos que nuestros cuadros cerraran los ojos y no hicieran ninguna distinción entre el enemigo y nosotros en ningún caso, sino que colaborasen con el enemigo y se dejasen corromper y desmoralizar. Si nuestros cuadros fueran captados por el bando enemigo de esta manera o si el enemigo lograra infiltrase en nuestras filas, y si muchos de nuestros trabajadores, campesinos e intelectuales quedaran indefensos ante la táctica brutal del enemigo, si estos supuestos se hiciesen realidad, entonces transcurriría poco tiempo, tal vez algunos años o una década, antes de que una restauración contrarrevolucionaria ocurriera inevitablemente a escala nacional. En este caso, no mucho antes de que el Partido marxista-leninista se convirtiera en un partido revisionista o fascista, toda la China cambiaría de color".

En el país de Lenin, Jruschov asumió el poder en 1956, después de tres años de hábiles maniobras y complejos preparativos. Tras su toma del poder, tuvo que consolidarlo dentro del Partido eliminando a la mayor parte del Buró Político durante la lucha contra "la facción anti-Partido Molotov-Malenkov-Kaganovitch". Con ataques políticos e ideológicos contra los principios esenciales de la construcción socialista, Jruschov siguió modificando la orientación fundamental del PCUS. Lo anterior debía ser una excusa para permitir que los cuadros de burócratas y oportunistas adquiriesen privilegios y se convirtieran en una clase social distinta. Incluso después de la eliminación de Jruschov, ciertos cuadros principales intentaron volver a los principios marxistas-leninistas. La base socialista de la sociedad aún no estaba destruida y millones de comunistas perseveraban en su trabajo revolucionario. Durante el periodo de Brezhnev, sin embargo, la clase principal acumuló todavía más privilegios y se enriqueció por diversos medios ilegales. Pero, de todos modos, tuvieron que vegetar como parásitos sobre una base económica y política que no era la suya. Los comunistas auténticos todavía podían defender muchas de las adquisiciones de la clase obrera. Las leyes socialistas, las medidas favorables para los trabajadores y la ideología marxista-leninista siguieron ejerciendo una gran influencia en todas partes de la sociedad. La clase dirigente redujo el marxismo a una serie de fórmulas hechas e importó todo tipo de teorías ideológicas de Occidente. Mientras el pensamiento socialista era mutilado, una serie de anticuadas ideologías burguesas adquirieron un nuevo impulso. En un número creciente de sectores, los nuevos elementos burgueses transformaron los medios de producción y la propiedad del estado en su propiedad privada. Posibilitaron la extensión del sector informal e hicieron tratos con los nuevos capitalistas cuya aparición habían favorecido.

Hacia el final de la era Brezhnev, una nueva clase capitalista se había consolidado y defendía sus propios intereses, opuestos a los de los trabajadores. Esta nueva clase, ahora totalmente desarrollada, intentaba cada vez con más fuerza instalar su propia dictadura abierta. Para ello tuvo que librar al país de las últimas influencias y apariencias de marxismo-leninismo. En Gorbachov encontró un estandarte, en la Glasnost un medio de expresión y en la Perestroika una legitimación de sus proyectos restauradores. Tras el período de parálisis, conformismo y militarismo bajo el liderazgo de Brezhnev, realmente tuvimos la sensación de que las cosas se movían en la URSS, y que algunos de los errores más graves de la era Brezhnev salían a la luz. Pero pronto quedó claro que Gorbachov criticaba a Brezhnev desde el punto de vista de los liberales y pro-occidentales. Gorbachov simplemente profundizó el revisionismo de Jruschov y Brezhnev, que condujo al rechazo abierto y completo de los principios marxistas-leninistas.

La Unión Soviética ha sido testigo de dos grandes puntos de ruptura con el socialismo: El informe de Krushchev en 1956, que contiene el rechazo de algunos principios leninistas esenciales, y la Perestroika de Gorbachov, que preparó el terreno, en 1990, para el restablecimiento de la economía de mercado. El revisionismo de Jruschov abrió un período de transición del socialismo al capitalismo. Los viejos y los nuevos elementos burgueses necesitaron treinta años para adquirir la fuerza suficiente que les permitiera ocupar y consolidar sus posiciones en la política, en el campo ideológico y en la economía. El proceso de degeneración, iniciado en 1956, necesitó tres décadas para acabar con el socialismo. Los ataques contra la herencia de Stalin han desempeñado un papel importante a lo largo de todo este proceso de degeneración. En la Unión Soviética, los revisionistas han trabajado 35 años para derribar a Stalin. Una vez que Stalin fue derribado, Lenin siguió casi de inmediato. Jruschov incitó a todos contra Stalin; y Gorbachov, durante los 5 años de su Glasnost, prosiguió la cruzada contra el estalinismo. ¿Ha notado el lector que la demolición de las estatuas de Lenin no fue precedida por una campaña política contra su obra? La campana contra Stalin fue suficiente. Una vez que todas las ideas políticas de Stalin fueron atacadas, denigradas y rechazadas, simplemente se llegó a la conclusión de que, de igual modo, todas las ideas de Lenin estaban acabadas. Jruschov inició su misión destructiva subrayando el hecho de que criticaba el "culto a la personalidad" de Stalin con el fin de restablecer el leninismo en su forma pura y de mejorar el sistema comunista. Gorbachov hizo las mismas promesas engañosas para desorientar a las fuerzas de la izquierda. Hoy en día podemos ver los resultados obvios: con el pretexto de la "vuelta a Lenin" invitó al Zar, y con el pretexto de la mejora del socialismo, ha instaurado el capitalismo salvaje.

Las lecciones históricas que deben aprenderse de la Unión Soviética y de los países de Europa del Este

El liderazgo del Partido Comunista es la cuestión decisiva en la construcción del socialismo

En el curso del desarrollo de la lucha de clases en muchos países hemos visto que todos los partidos burgueses y pequeño-burgueses han intentado aplastar a las fuerzas revolucionarias. En países tan diferentes como Rusia, China, Cuba o la República Democrática Alemana, la revolución finalmente triunfó bajo la dirección del Partido Comunista, el único partido con un contenido revolucionario. Una correcta dirección política por parte del Partido Comunista, aplicando creativamente los principios del socialismo científico de acuerdo con la realidad del país correspondiente, es necesaria parala victoria de la revolución y la construcción del socialismo. ¡Fuera del Partido Comunista no puede haber ningún futuro para el socialismo!

Para la burguesía que vive bajo el socialismo, la pregunta clave es ésta: ¿cómo ampliar la democracia? Para los burgueses es muy importante crear un espacio legal para sus viejos partidos, aplastados durante la revolución. Para el proletariado y los trabajadores la pregunta clave es la siguiente: ¿cómo asegurar que el Partido Comunista mantenga su espíritu revolucionario, su línea socialista y sus relaciones con las masas? Si el Partido comete demasiados errores graves, la revolución será derrotada y la construcción del socialismo se encontrará en una crisis que puede llegar a ser fatal.

El revisionismo en el Partido Comunista representa la influencia y la presión de la burguesía y del imperialismo. Si los cuadros actúan de manera burocrática, pierden el contacto con las masas, buscan beneficios y privilegios y actúan como tecnócratas sin una conciencia revolucionaria, sucumbiendo a la corrupción, entonces, inevitablemente, una tendencia oportunista se desarrolla dentro del Partido, la cual conduce a la vuelta al viejo orden basado en la sociedad de clases y en la explotación del hombre por el hombre.

Bajo el socialismo, la lucha de clases tiene que ser continuada para consolidar la dictadura del proletariado

Los trabajadores deben estar preparados ideológica y prácticamente para luchar contra las fuerzas antisocialistas, desarrolladas por los enemigos de clase y animadas por la intervención y la subversión organizada por el imperialismo.

Mientras lo anterior siga existiendo, el imperialismo nunca dejará de preparar su reaparición en los países socialistas. Centrará sus esfuerzos en invadir el campo ideológico y político en primer lugar, apoyando a siniestras fuerzas hostiles al Partido Comunista, exigiendo la libertad para la prensa burguesa, animando a los sindicatos de los trabajadores a actuar separadamente del Partido Comunista y creando partidos políticos legales e ilegales hostiles a los comunistas.

La lucha por la eliminación de las bases internas y externas para una restauración capitalista es una lucha de varias generaciones. Durante un largo período histórico, la dictadura de las masas trabajadoras tiene que ser defendida contra los viejos y los nuevos explotadores. Si la dictadura de las masas trabajadoras se relaja, la burguesía resurge de nuevo y comienza la batalla por la restauración de su propia dictadura.

En la Unión Soviética hemos sido testigos de esto: incluso 70 años después de su derrota, los partidarios del zarismo, los feudales, los burgueses y los kulaks han logrado mantener y posteriormente ampliar su influencia ideológica y política sobre un sector de las masas.

Con el desarrollo de las fuerzas productivas y el aumento de la producción en general, es posible que un país socialista se vea obligado a aceptar, durante un período de tiempo significativo, la existencia de un sector de pequeños capitalistas y empresarios privados e incluso la inversión capitalista extranjera. También será necesario aceptar diversas formas de relaciones comerciales, financieras y científicas con el mundo imperialista. Todos estos factores hacen que sea absolutamente necesario el refuerzo del trabajo ideológico y el mantenimiento de la dictadura del proletariado.

Bajo el socialismo, el Partido tiene que usar la ciencia marxista para analizar de un modo materialista las diferenciaciones sociales que se desarrollan en la sociedad. En la Unión Soviética, los revisionistas sostuvieron que las clases explotadoras ya no existían y que los trabajadores, campesinos e intelectuales tenían el mismo interés en defender el socialismo. Al promover este punto de vista, destruyeron la vigilancia de clase y permitieron el desarrollo de la burocracia, el oportunismo y la tecnocracia en las filas de los cuadros e intelectuales. De este modo, una nueva clase explotadora surgió en el corazón de la sociedad socialista.

El Partido Comunista es el instrumento esencial para un uso correcto de la dictadura del proletariado. Si el Partido se llena de tendencias oportunistas, el corazón del socialismo quedará infectado. El Partido ha de seguir organizando la lucha política, educando y movilizando a los trabajadores para consolidar el poder del proletariado. El ejército socialista y la milicia popular deben estar listas para responder a las posibles acciones de fuerzas hostiles y a la agresión por parte de las fuerzas imperialistas en general.

El socialismo se consolida a través del desarrollo de la democracia socialista

Si el Partido Comunista actúa de manera auténticamente revolucionaria, mientras la lucha de clases se mantiene correctamente contra los enemigos del socialismo, la democracia socialista contará con un amplio espacio para desarrollarse.

El modo en que se desarrolle la democracia socialista depende, naturalmente, de la situación de la lucha de clases nacional e internacional. El Partido Comunista tiene que esforzarse por perfeccionar y ampliar continuamente la democracia socialista. Uno de los aspectos fundamentales de esta democracia es la posibilidad que tienen las masas trabajadoras de observar y juzgar las acciones y las posturas de los miembros y cuadros del Partido y de los funcionarios del Estado socialista. Para desarrollar esta democracia, el gobierno socialista tiene que asegurar la educación científica general de alta calidad y la educación política para todos sus ciudadanos.

El Partido Comunista debe crear las condiciones para una participación activa de los trabajadores, sus representantes y sus organizaciones de masas en asuntos locales y en el gobierno regional y nacional. La ley tiene que fijar los derechos y las obligaciones de los ciudadanos dentro del marco de la sociedad socialista.

La revolución científica y tecnológica es esencial para demostrar la superioridad del socialismo

El desarrollo de la ciencia y la tecnología es muy importante en la lucha global entre el socialismo y el capitalismo. En estos campos el imperialismo, apoyándose en 5 siglos de saqueos realizados en el mundo entero, todavía cuenta con grandes ventajas. El socialismo nunca podrá desarrollarse sin adquirir el conocimiento científico más avanzado. Bajo la dirección de una ideología socialista, debe estimularse con firmeza una revolución cultural, científica y tecnológica. Un país socialista tiene que esforzarse por asimilar los descubrimientos científicos y tecnológicos y las técnicas de dirección desarrolladas en el mundo capitalista. Sin embargo, siempre debe reconocerse que todos estos descubrimientos se han realizado en el contexto de una estructura burguesa social basada en la explotación de los trabajadores. A menudo, al pertenecer a esta burguesía y al vivir en condiciones privilegiadas, la mayoría de los científicos, ingenieros y gerentes del mundo capitalista mantienen una visión burguesa y hasta reaccionaria del mundo. Esta ideología se refleja incluso en la concepción y utilización de algunos de sus descubrimientos científicos. La asimilación de la ciencia y la tecnología del mundo capitalista debe llevarse a cabo bajo la dirección del Partido y desde un punto de vista socialista. La educación marxista-leninista y la lucha política contra las influencias burguesas han de acompañar este proceso de asimilación. Éste es un aspecto importante de la lucha de clases bajo la dictadura del proletariado. Ciertamente, la experiencia de la Unión Soviética demuestra el papel contrarrevolucionario que han desempeñado numerosos científicos y otros intelectuales sumamente estimados, comprometidos con la concepción burguesa del mundo.

El Partido tiene que mantener el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario y adoptar una posición independiente

Aquí se hallan implicados dos aspectos de una contradicción, en la que debemos distinguir con claridad las relaciones así como las oposiciones.

Por encima de todo, es esencial la vía marxista-leninista y la práctica constante del internacionalismo proletario. La clase obrera es la clase internacionalista por excelencia. Su posición en todas las sociedades explotadoras es fundamentalmente la misma y las leyes básicas que pueden deducirse de la lucha revolucionaria son, en amplios términos, comunes a todos los países.

Con la ventaja de la visión retrospectiva podemos ver claramente que ciertos oportunistas rechazaron estas posiciones básicas, invocando injustamente el principio de "una postura independiente". En 1948, Tito reclamó "el derecho a seguir una vía específica yugoslava hacia el socialismo". Con este pretexto defendió de hecho una política de reconciliación de clases y de oposición a la dictadura del proletariado. La catástrofe reciente de Yugoslavia, devastada por guerras civiles de tipo nacional y fascista, es la consecuencia última del revisionismo titista. Durante los años setenta y ochenta, el Partido Comunista italiano también hizo ruidosas proclamaciones sobre su "independencia", elogiando las ventajas "de la vía italiana al socialismo". Bajo esta bandera se deshicieron de los últimos principios marxistas-leninistas cortaron todos los lazos con la Unión Soviética y finalmente cayeron en posiciones plenamente socialdemócratas.

Si un Partido Comunista realiza un viraje en una dirección oportunista, la intervención de otros Partidos Comunistas en los asuntos internos de ese Partido no puede solucionar el problema, sino al contrario. Sin embargo, el internacionalismo proletario significa que otros Partidos, durante sus discusiones con el Partido afectado, pueden llevar a cabo una lucha de principios contra el oportunismo y el revisionismo. El Partido criticado puede, de manera totalmente independiente, aceptar o rechazar estos análisis y observaciones. Seguirá siendo el responsable exclusivo de su línea política ante la clase obrera y el pueblo.

Un problema de una naturaleza completamente diferente se presentó en los países socialistas de Europa Oriental. Los Partidos Comunistas de estos países eran muy débiles en 1945, pero, con la ayuda del Partido Bolchevique, emprendieron la lucha de clases, establecieron la dictadura del proletariado y establecieron los fundamentos para una economía socialista independiente. Tras la muerte de Stalin, Jruschov intervino en sus asuntos internos para eliminar a los cuadros revolucionarios que fueron señalados como "estalinistas". Los oportunistas que posteriormente llegaron al poder aceptaron todas las tesis anti-marxistas de Jruschov. La mayoría de ellos no sólo liquidó el marxismo-leninismo, sino que también vendió muy barata su independencia, después de todas las vueltas y revueltas de la política soviética. El Partido Comunista rumano también siguió las posiciones oportunistas defendidas por Jruschov, aunque mantuvo una cierta independencia. El rechazo tanto del marxismo-leninismo como del principio de independencia fue la causa del fracaso del socialismo en los países de la Europa Oriental.

En aquel tiempo, sin embargo, otro pequeño país socialista mostró un camino alternativo. El Partido del Trabajo de Corea siempre mantuvo contacto con los Partidos de Europa Oriental, que podrían haberse beneficiado de la experiencia coreana. De hecho, incluso antes de que el revisionista Jruschov asumiera su cargo, Kim Il Sung dijo lo siguiente: "¿Qué estamos haciendo? No hacemos la revolución en un país extranjero, sino que hacemos la revolución en Corea. Todo el trabajo ideológico debe estar subordinado a los intereses de la revolución coreana. Si estudiamos la historia del PCUS o la de la revolución china, o si estudiamos los principios universales del marxismo-leninismo, sólo lo hacemos para llevar a cabo correctamente nuestra revolución". "Debemos estudiar con cuidado nuestra propia realidad y aprender a conocerla muy bien. De lo contrario, no seremos capaces de solucionar los nuevos problemas con que nos enfrentamos de una manera creativa, que además esté adaptada a nuestra propia realidad". "Varios compañeros se toman de un trago el marxismo-leninismo en vez de digerirlo y aprender a utilizarlo. Entonces es absolutamente lógico que no puedan emprender iniciativas revolucionarias. Debemos regirnos irrevocablemente por principios marxistas-leninistas y aplicarlos de modo creativo, según las condiciones concretas de nuestro país y nuestra nación. El marxismo-leninismo no es ningún dogma, es una guía para la acción y una doctrina creativa. El marxismo-leninismo sólo puede dar prueba de su poder invencible si se aplica de un modo creativo y en función de la situación concreta de cada país".

En 1970, cuando Brezhnev practicaba su política de "soberanía limitada", Kim II Sung expuso el concepto fundamental de independencia aún con más claridad: "El establecimiento de la idea "Juché" significa la adopción de una actitud excelente hacia la revolución y la reconstrucción del propio país. Significa mantener una posición independiente, rechazando el espíritu de dependencia hacia los demás; significa tener confianza en nuestros propios líderes y en nuestras propias fuerzas y en el mantenimiento de un espíritu revolucionario, resolviendo siempre los problemas bajo nuestra propia responsabilidad. También significa la adhesión a una posición creativa, a diferencia del dogmatismo. Los principios universales del marxismo-leninismo y las experiencias de otros países deben aplicarse conforme a las condiciones históricas y a las características nacionales del propio país. La experiencia histórica demuestra que si un Partido se rinde a las grandes potencias, esto conduce al fracaso de la revolución y del progreso".

Es importante acentuar que el concepto de independencia, tal como ha sido desarrollado por Kim Il Sung, se basa en la lealtad a los principios revolucionarios. Mantener una posición independiente implica sobre todo confiar en las propias fuerzas para hacer la revolución y para construir el socialismo, haciendo así una contribución importante a la lucha por la liberación del proletariado mundial. Sin embargo, un Partido no puede vencer a un enemigo poderoso, llevar a cabo experimentos sociales y oponerse a la presión, el sabotaje y la intervención imperialista, si no educa a la gente en un auténtico espíritu marxista-leninista. Sin este espíritu, un Partido no podrá "levantarse sobre sus propios pies" (p. ej., sus propias masas conscientes y organizadas) y por consiguiente no será capaz de mantener su sistema socialista y su independencia frente a la interferencia y la agresión del mundo imperialista.

También podemos señalar que durante el "Gran Debate" dentro del movimiento comunista internacional (1956-1964), el Partido del Trabajo coreano vio claramente el peligro del revisionismo, adoptó una posición independiente e hizo un esfuerzo para mantener la unidad en el movimiento comunista internacional.

En este mismo momento, cuando vemos que los países ex-socialistas están restaurando la empresa privada y promoviendo la invasión de las multinacionales, es interesante recordar el análisis que Kim Il Sung hizo del revisionismo en 1970: "El revisionismo es una corriente ideológica oportunista que tiende a privar al marxismo-leninismo de su espíritu revolucionario. El revisionismo es perjudicial porque niega la línea marxista-leninista del Partido y la dictadura del proletariado. Se opone a la lucha de clases, hace que las fronteras entre nosotros y nuestro enemigo parezcan nebulosas e inciertas, y capitula frente al imperialismo americano, asustado por el chantaje nuclear. Es el movimiento más peligroso debido a su flirteo con el imperialismo, mientras finge defender una postura antiimperialista; abandona la lucha contra el imperialismo y trata de acercarse a sus posturas. El revisionismo implica extender el miedo a la guerra, las ideas pacifistas burguesas y las ilusiones sobre el imperialismo y la reacción en general para desarmar ideológicamente a la gente. Detesta a la gente oprimida y hace todo lo posible para impedir su revolución. Finalmente, debemos acentuar que el revisionismo es también peligroso porque se opone a la disciplina organizativa revolucionaria; promueve el liberalismo burgués, alienta el egoísmo individualista y lleva a la gente a la indiferencia, la decadencia y la ociosidad. En breve, el revisionismo es una ideología peligrosa, que mina el socialismo y conduce a la restauración del capitalismo".

Este análisis, estas predicciones, han resultado ser exactas. Y hoy debemos darnos cuenta de que los oportunistas no hicieron caso de estas advertencias en nombre de la "lucha contra el dogmatismo y el estalinismo", para retirarse, paso a paso, al bando del imperialismo, de la guerra y del terror contra el pueblo.