[Opinión] ¿Una tirita para una cornada?

Ache
Domingo, 10 Enero, 2016

“La cultura de un pueblo se mide por el modo de tratar a los animales”(Gandhi)…la pasada tarde, mientras leía un artículo sobre la iniciativa que el PSIB, Més y Podemos secundaban en Mallorca sobre la abolición de las corridas de toros en las islas, me invadía la reflexión más de lo que hubiera imaginado.

Hasta 24 de los algo más de 60 municipios que conforman las Islas Baleares se habían incorporado a la larga cola de “Localidades Anti taurinas” que se había generado, habiéndose recogido más de  120.000 firmas en el archipiélago. El 7 de octubre de 2015, los grupos que apoyan al Govern -PSIB, MÉS y Podemos-registraban una proposición no de ley para instar al Parlament a modificar la Ley de Protección Animal de Baleares y que prohíba todos los espectáculos taurinos, con la intención de que la abolición de las corridas de toros sea una realidad en 2016.

A la par que leía esto, me recorrió la necesidad de conocer los datos de paro de este territorio, pues si bien, podían permitirse dar pasos tan avanzados como era la preocupación por la abolición del maltrato al toro con la movilización y empleo de recursos que ello conlleva, imaginé que las cuestiones principales como son la cobertura de las necesidades básicas de toda su población, que todas las familias tuviesen un empleo para salir adelante, que garantizara esa estabilidad para poder, en un momento dado, mostrar interés, inquietud o incluso participar en las movilizaciones para proteger la integridad del toro estaban cubiertas…..pero cuál fue mi sorpresa cuando me encontré, con unos datos que reflejaban que de un 68,69 % de población activa que tienen las Islas Baleares un abrumador 14% de parados y paradas ensombrecía tal iniciativa y me hacía pensar sobre si toda esa gente que se encontraba sin la posibilidad de saber que le esperaba al día siguiente a ellos mismos o a sus familias, podría sentir que el gobierno al que había votado para resolver las cuestiones principales que les impedían la subsistencia, les estaba representando o velando por sus intereses. Hasta aquí, este artículo podría pasar por haber sido escrito por cualquier reaccionario defensor de la tauromaquia que de una arremete contra los gobiernos, (algunos progresistas que llevan a cabo estas medidas desacertadas dada la coyuntura) y que además aprovecha para defender una cultura basada en el maltrato por el maltrato de un ser vivo. Pero no; y para que salgáis de dudas, quiero ir un poco más allá…. ¿Es que un 14% de paro no es un indicativo suficiente como para que sin tener que darle demasiadas vueltas, las medidas a tomar  de forma inmediata y en las que emplear todos los  recursos y el tiempo, sean aquellas cercanas a generar puestos de trabajo para la población y que esta pueda salir adelante?¿Es que necesitamos capacidades extraordinarias para empatizar con nuestro vecino, padre de familia con tres hijos a su cargo que no saben qué, ni donde comerán al día siguiente porque ningún miembro de la familia tiene acceso a un trabajo, pero movilizamos cuanto sea necesario, incitados por esa gran capacidad llamada empatía  para frenar las corridas de toros? ¿Es que aún alguno de nosotros pensó que en una sociedad donde el sistema económico se sostiene a base de la explotación del ser humano por el ser humano, podríamos ni tan siquiera pretender, que un animal, fuese respetado íntegramente por lo que es? La respuesta es no, es no ahora y seguirá siendo no mientras sigamos permitiendo que este sistema económico que se mantiene a base de exprimir a una gran mayoría para sostener el modo de vida de una minoría siga existiendo.

Si los partidos políticos  progresistas que hoy tienen la posibilidad de representar parlamentariamente  a una mayoría social  y que están ocupando esas responsabilidades por las consecuencias que esa opresión ha tenido sobre la gente, creen que esa es la línea de  las medidas fundamentales que deben llevar a cabo para mejorar la calidad de vida de la mayoría, están equivocados y nosotros debemos señalar esos errores, porque ni con enfoques desacertados ni con prohibiciones que no nazcan de un clamor de  la mayoría tendrá sentido la dirección ni conseguiremos erradicar la tortura como cultura, ni proteger por tanto al toro, porque no atacaremos el problema principal con nuestros hechos, ni golpearemos todos a una para hacer notorio y perenne el avance. Es por ello por lo que tras haber reflexionado acerca de todo el trasfondo que tienen las cuestiones cotidianas a las que nos enfrentamos diariamente, como es en este caso la abolición de las corridas de toros y como es cada minuto del día la brecha social cada vez más costosa para muchos, llego a compartir la conclusión de que necesitamos diseñar y construir una herramienta que nos permita resolver y superar todas las luchas y batallas que nos surgen y surgirán a lo largo del camino, pero siendo conscientes de qué llave abre cada puerta, qué debemos hacer para conseguirla y de que sólo conseguiremos abrirla si primero encontramos la llave y no antes. En una ocasión más, la práctica nos demuestra que esa gran mayoría desposeída de la que hablamos, la clase obrera, sigue huérfana de partido que represente verdaderamente sus intereses y sea capaz de llevar sus reivindicaciones políticas de clase desde el principio hasta el final. Esa herramienta de la que hablo no es otra que el partido de la clase obrera, el partido de las y los trabajadores, el partido comunista.