Resolución Política del Comité Central [10/12/2016]

Partido del Trabajo Democrático
Martes, 13 Diciembre, 2016

Tras un periodo de incertidumbre que siguió a las pasadas elecciones generales del 26 de Junio, el Partido Popular ha vuelto a formar gobierno, esta vez con el consentimiento del PSOE y el apoyo de C´s. Los partidos más destacados del IBEX35 y la CEOE han unido fuerzas para asegurar la aplicación del programa económico de la minoría social que controla los medios de producción en nuestro país.

Gobierno del capital

Toda la política del gobierno y de los partidos que le dan soporte, tendrán como eje, la reducción del precio de venta de la fuerza de trabajo de la clase obrera española, mediante la reducción del salario directo e indirecto que esta obtiene por su trabajo. El gobierno, viene con una gruesa carpeta bajo el brazo llena de planes de ajuste y reforma económica, su objetivo de fondo es la recuperación de la tasa de ganancia del capital. El crack de 2008 puso al descubierto la crisis crónica de superproducción que las economías capitalistas occidentales arrastran desde la década de los 70 del pasado siglo. El castillo de naipes especulativo que las políticas neoliberales construyeron para ocultar esa crisis, se derrumbó en un estruendo que sacudió todo el planeta.

A pesar de los rescates, de la reducción de tipos de interés, de la bajada del precio del petróleo, y de todas las políticas de ajuste que se llevan realizando estos últimos años, el índice de producción industrial de la zona euro y el crecimiento económico siguen en niveles anémicos, con frecuentes altibajos que no permiten descartar otra caída como la que se produjo en 2008-2009.

El desempleo y la precariedad laboral se cronifican y se vuelven estructurales, las políticas de flexiseguridad, los periodos de paro se alternan con contratos temporales de pocos meses y bajos salarios. Esto no es un rasgo coyuntural, es la “nueva política” económica del capital, que ha llegado para quedarse definitivamente. Y el gobierno se va a encargar de implantarla hasta la médula y normalizarla en los corazones y las mentes de la clase obrera.

Del nuevo gobierno oligárquico podemos esperar, en la próxima legislatura:

  • Una reforma fiscal que incremente los impuestos directos que pagan las clases populares.
  • Una reforma de las pensiones que limite el acceso a ellas para determinados sectores de la población y una posible reforma de las bases de cotización al estilo del pensionazo de Zapatero.
  • Algún tipo de reforma laboral en el sentido del llamado contrato único, que siente las bases para atacar el statu quo de los sectores de la clase obrera que mantienen derechos adquiridos por antigüedad. Es decir, una reforma que iguale a la baja.
  • Nuevos ataques a los servicios públicos para avanzar en su desmantelamiento y privatización. La campaña de propaganda sobre la “insostenibilidad” de algunos sistemas estará a la orden del día.
  • El pago en tiempo y forma de la deuda y el cumplimiento de las directrices económicas de la UE. Es posible que haya modificaciones en este punto con respecto al periodo anterior. En el seno de la UE hay un debate sobre la viabilidad de los ajustes del Pacto de Estabilidad. Esto no se debe al altruismo o “progresismo” de algún sector de los dirigentes de la Unión, sino que salta a la vista la inviabilidad de las políticas de ajuste de Bruselas, para asegurar un crecimiento estable sin disparar las contradicciones sociales entre estados de la UE.

Destacar además, que no se trata aquí de un problema de voluntad del gobierno, de una cuestión ética o moral. Esta política económica y social, es la única salida posible que el capital español tiene en la actualidad si quiere asegurar su supervivencia y competitividad en el mercado mundial, si quiere evitar pasar de ser depredador, a presa.
Frente a ello, desde nuestro partido debemos realizar agitación y propaganda basada en el programa mínimo del partido, aprobado en 2014. La nacionalización con control obrero de las empresas estratégicas, la elevación del salario mínimo y del salario indirecto, etc.

Proponemos la elaboración de un material cuya función sea la de explicar y proponer una serie de medidas de urgencia en materia económica y social, para su difusión en ambientes obreros. También nos puede servir para contraproponer frente a la política de “lucha contra la pobreza” que se está impulsando desde los partidos postmodernos (Unidos Podemos, etc...)

La idea de que hay una serie de empresas de gran importancia y el hecho de que estén trabajando para el lucro de sus accionistas es un lastre para la mayoría social y el desarrollo del país, debe ser trabajada por nuestra organización y expuesta a la clase obrera. Es un buen punto fuerte de propuesta por el que empezar. Es muy importante que el partido no solo denuncie, sino que proponga.

Contradicciones en la UE

Sin entrar a un análisis más a fondo que todavía tenemos pendiente, destaquemos que en el seno de la UE, de la Comisión Europea para ser más exactos, está desplegándose una contradicción importante en torno a el rumbo que debe seguir la gestión de las políticas de ajuste ante la depresión económica.

Una serie de comisarios de alto nivel, han salido a la palestra planteando que el Pacto de Estabilidad y las políticas de austeridad son un fracaso y que debe haber un plan de estímulo del aparato productivo y del consumo. Tampoco pensemos que están proponiendo un “New Deal” a la europea ni nada parecido. Por ahora se trata de tímidas críticas y generalidades sobre el cambio de rumbo. Frente a ellos, se alza el bloque liderado por Alemania y su canciller Ángela Merkel, partidarios de la ortodoxia de la austeridad.

El Brexit ha sido una voz de alarma sobre las debilidades del proceso de formación del bloque europeo, mucho más efectivo que la inestabilidad política en el sur de Europa (Grecia, España, Portugal…). Esto debe hacernos reflexionar sobre la capacidad de presión que puede tener un estado miembro que ponga sobre la mesa la carta de la salida de la UE, que no es poco.

Desenmascaramiento del PSOE

Este proceso no ha estado libre de obstáculos, sobretodo en el PSOE, que está sufriendo en su seno la contradicción entre su supuesto carácter popular y obrero y la realidad de ser un partido al servicio de los intereses del gran capital. El Sr. Pedro Sánchez, es la primera y más notable baja en este proceso de clarificación interna del carácter de clase real del partido.

Aún así, a nuestro entender, el PSOE sigue siendo el partido con más voto obrero del país y el que más influencia ideológica tiene en las grandes organizaciones sindicales de la clase obrera. Esto es lo que explica la relativa desactivación de los grandes sindicatos a la hora de ejercer una oposición económica a la agenda de los grandes accionistas. No habiendo sido capaces de elaborar una crítica que vaya más allá de propuestas neokeynesianas de reforma y una propuesta de retorno al llamado “Estado del Bienestar”.

A lo que nos enfrentamos en las empresas no es tanto al PSOE como organización, sino a la ideología que ese partido imprime en el seno de la clase obrera. Estamos hablando de la expresión más derechista del reformismo socialdemócrata, que podríamos ejemplificar en la idea de la “entente cordiale” entre explotadores y explotados. Nuestra organización no está capacitada, por ahora, para arrebatar esta hegemonía. Sí está dentro de nuestras capacidades a medio plazo, explicar a los sectores más avanzados de la clase obrera el carácter burgués del falso socialismo del PSOE y la corriente ideológica que representa dentro del movimiento obrero.

Los límites de la “Nueva Política”

Otro acontecimiento a destacar es el frenazo relativo de la llamada “Nueva Política”, el movimiento dirigido político-ideológicamente por los intelectuales postmodernos. Nos referimos al bloque de dirección de Podemos y los intelectuales de su entorno, pero también habría que incorporar a este grupo a la mayoría de los dirigentes de Izquierda Unida y el PCE, así como buena parte de sus militantes. Y por último a gran número de dirigentes y activistas sociales y sindicales.
Este bloque es la expresión política de la contradicción entre la oligarquía y la burguesía media por una parte, y la pequeña burguesía y capas aristocráticas de la clase obrera por otra.

Su estrategia es la reforma de las consecuencias más sangrantes de la aplicación de la agenda corporativa en España y la UE. En esencia, la proletarización forzosa de la pequeña burguesía y su expulsión del mercado por el gran capital y la reducción del precio de venta de su fuerza de trabajo en el caso de la aristocracia obrera y las capas técnicas de la clase obrera.

En el caso de Podemos, nunca han pretendido ir más allá de esas reformas, que ellos sitúan en el marco de la ampliación de la participación democrática en el sistema capitalista y en medidas de lucha contra la pobreza.

Quizá es más sangrante la posición de los sectores de IU y PCE embarcados en este bloque, pues siguen manteniendo un revolucionarismo impostado, para, a fin de cuentas, aplicar una agenda que no va mucho más allá de la de Podemos.

Este proceso no está exento de contradicciones internas en estas fuerzas. Tanto de programa (el grado de radicalidad del mismo), como organizativas (por el reparto de los puestos públicos y los recursos que da la representación política).

También hay sectores, sobre todo desde el interior del PCE, que hacen una crítica fuerte de este proceso de “confluencia”. Pero todavía no han conseguido elaborar un programa alternativo sólido, ni una táctica unificada. En realidad es más parecido a un “frente de agraviados” que a otra cosa, además hegemonizado por sectores de derecha como Izquierda Abierta.

La táctica de este bloque de la “Nueva Política” ha sido, hasta ahora, la electoral-institucional. Poner todas las fuerzas disponibles a la obtención de apoyos electorales para intentar hacerse con el gobierno central. Para conseguir eso en una sociedad como la española han tenido que jugar a la ambigüedad para atraer el voto tradicional de otros partidos (con la famosa consigna de la “centralidad del tablero” político), y de la abstención (“vota con ilusión”). Pero a su vez, esto ha provocado un rechazo por parte del electorado tradicional de la izquierda (sobretodo de IU), ya que  le ha restado apoyos.

Aún así, en la práctica se ha demostrado que esto no ha sido suficiente, que el tan anunciado “desborde” o “sorpasso”, no se ha producido. Y pese a los obstáculos de la ley electoral española, los partidos de la oligarquía siguen manteniendo una considerable base de apoyo social.

Es muy probable que este fracaso en la táctica del bloque de la “Nueva Política” lleve a la aplicación de una táctica de movilización y cerco al actual gobierno, con el fin de acumular fuerzas para la próxima contienda electoral. Esta idea se sintetiza en la consigna “A la calle”. Buena parte de las tensiones internas en Podemos de Madrid y entre Errejonistas y Pablistas, tiene que ver con la asunción o no de esta táctica.

Para nosotros, esto sitúa varias alertas que debemos tener presentes:

  • No nos lancemos a una oleada de convocatorias “a lo loco”. La movilización popular es un elemento del todo justo ya que si las grandes multinacionales, la patronal y sus representantes políticos arremeten contra el pueblo trabajador, éste debe resistir y protestar contra el empeoramiento de sus condiciones de vida y trabajo. Sin embargo, sabiendo que actualmente es el reformismo quien dirige estas movilizaciones y aprovecha la indignación de la gente para agrandar su empuje social, las y los comunistas del PTD no podemos dejarnos "arrastrar por la corriente" y menos aun cuando el programa de estas organizaciones deja de lado los elementos fundamentales de crítica al régimen capitalista y pretende enfrentarle armado con el iluso "sentido común".
  • Administremos bien las fuerzas y prioricemos las movilizaciones que tengan más relevancia para nuestra táctica de acumulación de fuerzas entre la clase obrera industrial.
  • Exijamos clarificación de las consignas y luz y taquígrafos a la hora de organizar plataformas y movilizaciones. Debemos criticar la ambigüedad en las consignas y la utilización electoralista de las movilizaciones populares. Aprovechemos esto para realizar la crítica pertinente y abrir debates y estimular la contradicción cuando interese.
  • En ningún caso debe dejarse de lado la actividad formativa y organizativa del partido por estas movilizaciones. Ni el trabajo político entre la clase obrera industrial y en las grandes empresas. Cuando tengamos una base de apoyo social sólida, podremos dar esa batalla.

Desactivación política de la clase obrera

Una idea que hemos trabajado en el partido y que a la luz de los hechos se confirma es lo que hemos llamado tesis de “Zona Cero” o desactivación política de la clase obrera.

En realidad, todo el proceso de movilización del 15M y posterior, la “Galaxia 15M” de movimientos sociales, y su cristalización política y programática en Podemos y el bloque de la “Nueva Política”, viene marcado por el hecho de que la clase obrera no está presente en este bloque.

Clarifiquemos: ¿Qué queremos decir cuando afirmamos que la clase obrera no está presente en este bloque? Nos referimos a que la clase obrera no está como clase organizada dentro de ese bloque, con su propia agenda y programa, con su partido independiente haciendo presión (el cual todavía no se puede decir que exista como tal, solo pequeños grupos germinales). No nos equivoquemos, en el bloque de la “Nueva Política” hay obreros, arrastra a buena parte de la clase obrera más movilizada, pero no como clase, sino como individuos, como un activista más. Y este hecho se expresa en que la dirección político-ideológica del bloque la lleva la pequeña burguesía radicalizada. En su programa de reforma light del capitalismo, en sus bandazos y cesiones, en su limitadísima capacidad para confrontar con los intereses de los grandes grupos económicos… se ve qué clase social está dirigiendo el proceso.

En los resultados electorales tanto generales como municipales y autonómicos, tenemos un indicio de lo que está pasando políticamente en el seno de la clase obrera. Los partidos del bloque de la “Nueva Política” siguen siendo débiles en las zonas urbanas más proletarias (salvo algunas excepciones puntuales), o han visto mermados sus apoyos por el desgaste. Sin embargo la abstención, y los apoyos a los partidos oligárquicos siguen siendo fuertes.

Esto nos lleva a afirmar que hay una tarea de “rearme” político-ideológico pendiente que hay que realizar entre la clase obrera, de divulgación y popularización de las ideas socialistas, de recuperación de la conciencia de clase obrera (incluso en su fase más primitiva, de conciencia de clase “en sí”).

Hoy en día, la clase obrera española está presa, mayoritariamente, de la ideología neoliberal y postmoderna (que van unidas). Y en el mejor de los casos, de una conciencia socialdemócrata de reforma del capitalismo (“que el patrón nos explote menos”, “que no perdamos el empleo”).

El revertir esta situación es tarea del movimiento comunista. Ningún otro movimiento político y social está en condiciones de hacerlo, ni el anarquismo ni la “Nueva Política”, ni la socialdemocracia en sus versiones eurocomunistas o de la “Izquierda del PSOE”.

Este hecho marca y condiciona toda la política del partido para el próximo período, y a ello nos debemos consagrar.

Ha llegado Trump

El acontecimiento más destacado en política internacional, es, sin duda, la llegada de Donald Trump a la presidencia de la república de los Estados Unidos de América.
A la espera de ver la evolución y la aplicación de su agenda, hay algunos aspectos que nos gustaría remarcar:

En política económica, su programa habla de dar marcha atrás a tratados de libre comercio internacional con la UE y con países asiáticos. Además ha propuesto aplicar sanciones a las empresas estadounidenses que deslocalicen a China y un incremento de los aranceles a las importaciones desde este país.

Por otra parte, si observamos la agenda de Trump en materia internacional, lejos de una desconexión del militarismo y la política internacional agresiva, lo que propone es un cambio en la táctica de intervención. Reduciendo los recursos en las guerras proxy y la desestabilización y reforzándolos en la confrontación directa con las potencias rivales. Es decir, menos dinero al Jihadismo y a las “oposiciones naranjas” y más al escudo antimisiles y el rearme estratégico.

Además, y no es un asunto menor, el nuevo presidente sitúa en China e Irán la mayor amenaza para los intereses del imperialismo norteamericano, desplazando el peso desde Rusia.

En definitiva un enfoque proteccionista hacia la producción nacional y un cambio en las prioridades militares. ¿Quién está detrás de esto? ¿Se trata de una concesión a la clase obrera industrial estadounidense? ¿Realmente D. Trump está preocupado por el empleo en el Rust Belt? ¿O hay algo más detrás?

Lo que parece indicar el hecho de que desde dentro del sistema político estadounidense haya surgido un candidato con esta agenda, es que hay una rotura en el consenso de las élites norteamericanas sobre cómo debe abordarse la situación actual, marcada por la persistencia y cronificación de la crisis de sobreproducción del capitalismo occidental y la emergencia de nuevos actores en la esfera internacional (Rusia, China, Irán, India …). Se trata de reforzar la capacidad de los EEUU de mantener un mercado interno estable y protegido y pararle los pies directamente a las potencias emergentes, más al estilo de la guerra fría, frente a frente, que en la última década, donde se ha intervenido de manera indirecta en la esfera.

En ningún caso, la ascensión de Trump a la presidencia aleja el peligro de confrontación militar a gran escala que la victoria de Clinton habría supuesto.

Por último, una nota importante para nuestra reflexión en la fase actual. La victoria de Trump es una muestra de la bancarrota del discurso político imperante en la “izquierda” postmoderna.

Sin ánimo de hacer un análisis pormenorizado (no es el objeto de este texto), podemos afirmar que, bajo la influencia cada vez más importante de esta corriente de pensamiento, la izquierda se ha dedicado, en las últimas décadas y bajo la influencia de los intelectuales surgidos en esa época, a destacar los particularismos, a reforzar la identidad de colectivos y sectores concretos del campo popular, en contraposición al concepto de clase (el cual consideran que está obsoleto o minusvaloran su importancia).

Tomando como punto de partido Mayo del 68, aunque podemos encontrar antecedentes en toda la tradición marxista desde Bernstein y sus ataques al materialismo dialéctico, y sobretodo en la “enmienda a la totalidad” que Louis Althusser realiza al marxismo, una nueva corriente de pensamiento se abrió paso desde las cátedras de las universidades occidentales. Esta corriente se caracteriza por la negación de lo que ellos llaman “los grandes relatos” (la nación, la lucha de clases, la historia...), por su exacerbación del subjetivismo y por el traslado del objeto de su análisis desde los problemas de clase y la superación del capitalismo, hacia el análisis de contradicciones de segundo plano (raza, género, colonialismo…).

El cuartel general de Mayo del 68 se encontraba en las universidades francesas, pero el grado más alto de implantación de esta ideología, lo encontramos en la actualidad en Estados Unidos, donde la postmodernidad como ideología está fuertemente arraigada tanto en el stablishment intelectual como en amplios sectores populares. Valga como ejemplo de la dimensión de este fenómeno, el hecho de que dentro de las corporaciones se están creando órganos para implantar agendas de “igualdad de género” e “igualdad racial”, mientras los salarios de la clase obrera y sus condiciones laborales no paran de disminuir.

En la práctica, el postmodernismo ha cumplido la función de socavar la influencia de las ideas del socialismo científico entre la clase obrera y sus dirigentes (debilitando el sindicalismo de clase y las organizaciones políticas independientes de la clase obrera) y ha desviado las energías de miles de activistas hacia la lucha por aminorar las contradicciones secundarias del capitalismo, lucha que se realiza principalmente a través de los llamados “movimientos sociales”. El resultado es la fragmentación y la debilidad del campo popular y la toma del control político-ideológico del mismo por parte de la pequeña burguesía.

Mientras la izquierda se echaba en brazos de los ideólogos de la postmodernidad, paralelamente avanzaban las ideas y la agenda neoliberal, desde los años 70. De hecho hay puntos de contacto importantes entre las ideas de los postmodernos y la gestión neoliberal de los síntomas más duros de las políticas de ajuste estructural sobre las capas populares. Fijémonos por ejemplo en el cambio desde el enfoque de “lucha por la igualdad” a la actual línea de “lucha contra la pobreza”. Por poner un ejemplo: ¿Porqué se dedican tantas energías a la denuncia de la “pobreza energética” y tan pocas a la lucha por nacionalizar las eléctricas?. Esto no es casualidad. Los propios impulsores intelectuales del liberalismo, los llamados “Chicago Boys” incorporaban en su agenda medidas para luchar contra los efectos más dramáticos de sus políticas. Por ejemplo no veían con malos ojos propuestas del estilo de la Renta Básica Universal, o la existencia de subsidios de último recurso para las capas más empobrecidas de la población.

Inquietantes “puntos de contacto”… cuando vemos a concejales de la “Nueva Política” defender planes de promoción del emprendimiento, cargar contra sindicalistas del metro de Barcelona o meter en un cajón todas las promesas sobre la remunicipalización de servicios privatizados… Tengamos la guardia alta en este punto y expliquemos este “matiz” a los obreros avanzados.

A pesar de todo, esta hegemonía ya está siendo contestada por grupos, todavía minoritarios, de intelectuales y activistas, que ven los límites de esta concepción del mundo y el resultado práctico de varias décadas de hegemonía de la postmodernidad en el seno de la izquierda, hay una auténtica guerra civil dentro de la izquierda norteamericana en torno a esta cuestión. Da que pensar, el hecho de que, mientras en España todavía estamos lidiando con la influencia de estas ideas dentro del campo popular, en USA ya haya grupos organizando la lucha contra el postmodernismo, y trabajando por la creación de un gran partido socialista (todavía lejos del marxismo-leninismo), algo que para el país es un tremendo avance. Estamos hablando del movimiento que se ha conformado a raíz de la carrera presidencial de Bernie Sanders, que tiene su núcleo en torno a la revista Jacobin Magazine.

En España llevamos un mayor retraso en la crítica y la contestación a esta corriente. Pero la tarea está en nuestra agenda y los comunistas vamos a tener que hacer un trabajo de ajuste de cuentas y clarificación política, no solo al interior de nuestro movimiento (que también se ve afectado) sino hacia la clase obrera y las capas populares.

El auge de Trump, el frenazo de Podemos, el reforzamiento del Frente Nacional en Francia y la aparición de opciones políticas potentes de extrema derecha viene a mostrar la bancarrota de la posmodernidad. También nos muestra, no sólo la dimensión de la tarea pendiente, sino su urgencia. Pues ya hay actores políticos de extrema derecha aprestándose a saltar sobre la clase obrera abandonada y atraerla a sus posiciones en base a conceptos como la nacionalidad, la raza y la identidad cultural. Y viene con fuerza. No tenemos todo el tiempo del mundo.

Propaganda y Organización

En base a estas reflexiones establecemos los siguientes ejes de acción prioritaria para el periodo venidero.

1. Reforzar la formación política del partido y sus militantes es un prioridad. El plan de formación debe ejecutarse sin dilación ni retrasos. Todas las organizaciones del partido deben establecer una agenda en base a ese plan y ejecutarla con el máximo rigor. Se debe, allí donde haya gente, poner en marcha los círculos obreros sin más dilación, y adaptar el plan de formación a los mismos. Esta es una tarea que exige el máximo de seriedad y constancia. El partido elaborará una guía que sintetice las experiencias actuales, para que ese conocimiento esté accesible a todo el partido.

2. Establecer un marco organizativo del partido bien engrasado. En este momento es más importante que los pocos efectivos que somos estemos bien coordinados y activos en las tareas en las que tenemos que estar. Centrémonos en la intensidad del núcleo, no en su extensión. Completemos la tarea organizativa primero. Que cada cual conozca su puesto y sus tareas.

3. La siguiente tarea es establecer las prioridades propagandísticas para el periodo, que situamos en tres ejes:

  • La propaganda política general, sobre la situación, los puntos de vista del partido y la orientación política hacia la clase obrera. Es decir, que le vamos a contar a la clase obrera HOY y AQUÍ. Qué les vamos a explicar en lo concreto.
  • La tarea de propaganda “de fondo”, de divulgación y generalización de las ideas socialistas, de la recuperación de la conciencia de clase, de acelerar el aprendizaje político básico de la clase obrera. De superar la “Zona Cero”.
  • Por último, la tarea de apoyo técnico y de análisis a los obreros en sus luchas, sobre todo en el análisis. Con informes sobre sectores y asuntos económicos de actualidad, que pueda usar en su lucha en las empresas. Esto tendrá como fin la creación de un clima de confianza y prestigio del partido entre los sectores más avanzados de la clase obrera.

Sólo si resultamos útiles HOY y AQUÍ a la clase obrera, esta prestará oídos a la propaganda política general. Sólo si nos presta oídos, y adquirimos prestigio entre la clase, el resto de comunistas empezarán a mirar hacia el PTD y a incorporarse al mismo o establecer buenas relaciones.

La herramienta central en todo este proceso es el periódico, nuestra tarea se sustancia en elaborar un buen material y que ese material llegue a los obreros más avanzados, por eso hemos hecho la última conferencia. Toda la organización, en la fase actual, se subordina a esta tarea de propaganda. Cada vez que nos enfrentemos a un acontecimiento, evento, situación, etc… pensemos cómo encaja en el plan general, si ayuda o entorpece. Manos a la obra.