Llevamos décadas de imposición de políticas neoliberales y de constantes ataques hacia los derechos laborales y sociales históricamente conquistados por el movimiento obrero.

Dentro de este contexto de enorme incertidumbre e inestabilidad para la mayoría social, que se ha visto agravado por la pandemia, la ultraderecha italiana, aprovechando las movilizaciones contra el Gobierno italiano por algunas de las medidas anti-COVID, asaltó la sede de uno de los sindicatos más grandes del país.

Los neofascistas de Fuerza Nueva, al buscar redirigir el malestar y la frustración precisamente contra las organizaciones de trabajadores que sirven para defender las conquistas obreras del pasado y procurar nuevas para el futuro, muestran una vez más que el fascismo es enemigo de la gente trabajadora.

En el PTD somos conscientes de que este ataque fascista no es ninguna casualidad, sino que pretende enfrentar a los trabajadores entre sí. Por eso queremos expresar nuestro más firme rechazo hacia todas aquellas fuerzas políticas que tratan de dividir y amedrentar al conjunto de los trabajadores usando la violencia contra nuestras organizaciones sindicales, que cada día nos agrupan y hermanan.

En estos tiempos difíciles, la unidad entre las clases trabajadoras de los distintos países y el refuerzo de nuestras organizaciones, son las mejores herramientas para frenar el ascenso de la ultraderecha y los proyectos reaccionarios en el mundo del trabajo.

Por ello, mostramos nuestra solidaridad con el sindicato CGIL, pedimos duras penas para los fascistas detenidos y apoyamos todas las convocatorias solidarias que ya se están organizando en defensa del sindicalismo y la democracia.

¡Forza CGIL! ¡Fascismo nunca más!